Edo Caroe se adjudica la Quinta Edición del certamen.

En la tercera noche del Festival de Viña del Mar, Eduardo Carrasco Rodríguez, conocido como Edo Caroe, cautivó al público con su agudo sentido del humor, logrando calmar al «monstruo» del festival. La clave es la simpatía y la gracia; sin ellas, el humor se convierte en una meta difícil de alcanzar. Caroe es uno de esos comediantes que parece haber nacido con un talento innato para la comedia.

A veces, el destino parece jugar a su favor. Durante la conferencia de prensa previa a su actuación, se le preguntó si haría su entrada como mago, y, en ese preciso momento, se cortó la luz. “¿Te gustó este truco?”, comentarle a la presentadora, provocando risas instantáneas. Un momento fortuito que parecía augurar una buena noche.

Han pasado nueve años desde su debut en la Quinta Vergara, y su humor ha evolucionado mientras mantiene su esencia. Si en sus inicios su estilo evocaba a Felipe Avello, hoy ha definido una voz única, sin copiar a nadie. Su éxito en el Movistar Arena y la Popularidad de su podcast han afirmado su estilo, consolidando su imagen como una figura segura y seguida, objeto de imitaciones.

Caroe es un comediante de monólogos y chistes rompedores, con una perspectiva marcada por su generación. Desde el inicio, el público lo respaldó, vitoreando su nombre como si se tratara de un evento deportivo. Canalizó esa energía en un espectáculo muy bien construido.

Sin embargo, a pesar de las risas constantes, faltó ese momento memorable, aquella broma que se comenta al día siguiente en el trabajo o durante el desayuno. Parecía como si se contuviera, como si tuviera el freno de mano puesto. No fue un show débil ni carente de ritmo, pero, teniendo en cuenta su trayectoria y su presente, dejó una sensación de que podría haber ofrecido más.

Sus relatos sobre su familia –su esposa, su hija, su padre y las relaciones amorosas de su hija– mantuvieron el interés y la risa, pero le faltó ese toque transgresor que lo caracteriza. Quizás el formato televisivo lo llevó a moderar su irreverencia, dejando solo atisbos de su característico humor negro que muchos anhelaban ver en su versión más osada.

Además, habló de su amistad con «Don Carter», quien se hizo conocido como parte del equipo de El Mundo del Profesor Rossa, famoso por sus chistes «sin censura». «Admiro mucho a Don Carter. Creo que es uno de los mejores comediantes en este país. Lo invité recientemente a mi show en el Movistar Arena, el quinto», afirmó Caroe.

A continuación, Caroe compartió un chiste que, según indicó, le había «prestado» Don Carter y que le contó a las 10 de la mañana.

“Me dice, ¿sabes que el pepino es bueno para la memoria? Y le contesté, no, Don Carter, ¿por qué? Porque una vez me metí uno en la raja y no se me olvidó nunca más.”

También hubo destellos de su humor ácido: al mencionar a Piñera con su chiste «a prueba de agua», al bromear sobre la PAES de su hija o al ironizar sobre las declaraciones de Boric. Sin embargo, esos momentos resultaron ser más anécdotas en un espectáculo que se esperaba más provocador.

Uno de sus chistes más ácidos fue dirigido al expresidente Sebastián Piñera, quien falleció hace poco más de un año.

“Hace unos años pasamos de Bachelet a Piñera, luego de nuevo a Bachelet y otra vez a Piñera. Ahora va a pasar la misma historia: saldrá Michelle y luego Piñera robot… a prueba de agua”, dijo el comediante, provocando risas en el público.

Actualmente, Caroe se dirige principalmente a un público joven, en sus veinte y treinta, con una perspectiva progresista. Sus menciones sobre el aborto, la diversidad en las relaciones de su hija, y su cierre con una parodia de la música urbana y el uso del autotune evidencian su conexión con esa audiencia. Sin duda, logró el éxito, pero en ocasiones, la forma importa tanto como el resultado.

Mira la rutina completa:

Con Información de www.elciudadano.com

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