La luna Europa de Júpiter ha cautivado a los científicos durante años. Se cree que está cubierta por un enorme océano salado que contiene casi el doble de agua que todos los océanos de la Tierra combinados, lo que la convierte en uno de los lugares más prometedores para buscar vida extraterrestre en nuestro sistema solar, aunque está protegida por una formidable capa de hielo.
Recientemente, científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, utilizando datos de la misión Juno que sobrevoló Europa en 2022, han determinado que esta luna tiene una capa de hielo bastante gruesa, que promedia 18 millas en la zona observada por la nave espacial.
Es la primera vez que se logra medir de manera específica. Las estimaciones anteriores variaban entre medio milla y decenas de millas, lo que resalta cuánto queda por aprender sobre esta luna helada de Júpiter.
La estimación del grosor de la capa de hielo también podría tener importantes implicaciones para futuros estudios sobre la habitabilidad de Europa. Por un lado, los nutrientes y otros componentes esenciales, como el oxígeno, tendrían que recorrer una distancia considerable.
«Si existe una capa convectiva interna, ligeramente más cálida, lo que es posible, el grosor total de la capa de hielo sería aún mayor», afirmó Steve Levin, científico del proyecto Juno, en una declaración. «Si la capa de hielo contiene una cantidad moderada de sal disuelta, como sugieren algunos modelos, entonces nuestra estimación del grosor de la capa se reduciría en aproximadamente tres millas».
Además, los científicos sugirieron en su estudio que la «capa de hielo podría contener grietas subsuperficiales, fallas, poros o burbujas», que podrían «ofrecer rutas para la habitabilidad al facilitar el transporte de oxígeno y nutrientes entre la superficie y el océano».
Al examinar datos del radiómetro de microondas de Juno, el equipo encontró evidencia de la «presencia de grietas, poros u otros dispersores que se extienden a cientos de metros por debajo de la superficie», lo que respalda esta fascinante hipótesis.
Estas grietas, según sugieren, pueden medir solo unos pocos centímetros de ancho, pero podrían extenderse hasta cientos de pies debajo de la superficie de la luna.
No obstante, seguirían siendo una vía poco eficaz para el transporte de oxígeno y nutrientes.
«El grosor de la capa de hielo y la existencia de grietas o poros dentro de ella son partes del complejo rompecabezas para entender la potencial habitabilidad de Europa», comentó Scott Bolton, investigador principal de Juno.
Afortunadamente, ya se están planificando nuevas observaciones con la ayuda de la misión Europa Clipper de la NASA y la sonda Juice (Explorador de las lunas heladas de Júpiter) de la Agencia Espacial Europea, ambas en camino hacia Júpiter y su enorme sistema de casi 100 lunas conocidas. Se espera que Europa Clipper llegue a Júpiter en 2030, realizando cerca de 50 sobrevuelos de Europa, mientras que la misión de la ESA se anticipa que llegue en 2031.
Quizás así podamos obtener una nueva perspectiva de la gruesa corteza de Europa, más densa que un tazón de avena.
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Con información de https://futurism.com/space/nasa-thick-europa-shell