En medio de ventas de automóviles desastrosas que continúan cayendo en todo el mundo y de importantes obstáculos regulatorios que afectan el software de asistencia al conductor de la empresa, el CEO de Tesla, Elon Musk, está buscando desesperadamente reinventar la compañía.
Su nueva obsesión es el robot humanoide Optimus, una invención que, según él, transformará a la fabricante de vehículos eléctricos (EV) en una empresa de robótica valorada en 25 billones de dólares. Ha prometido que Optimus representará la mayor parte del valor ya extremadamente inflado de la compañía, una afirmación que ha llevado a un nuevo extremo extraordinario.
Al responder a un clip del empresario e inversionista Jason Calacanis, quien afirmó en una reciente cumbre que “nadie recordará que Tesla alguna vez fabricó un automóvil” y que “solo recordarán” a la empresa construyendo “mil millones” de robots Optimus, Musk hizo una predicción contundente.
“Probablemente cierto”, respondió.
Más allá de demostrar una vez más la tendencia de Musk a hacer afirmaciones exageradas sobre sus empresas, esta admisión resume perfectamente lo que hemos sospechado durante bastante tiempo: Tesla y Musk están listos para dejar atrás el negocio de los vehículos eléctricos y buscan capitalizar el próximo gran ciclo de entusiasmo.
Tesla aún tiene mucho que demostrar con respecto a su asistente bípedo. Como parte del paquete de compensación de 1 billón de dólares de Musk, la empresa necesitará desplegar un millón de robots Optimus, un objetivo que el volátil CEO ha prometido lograr para 2030.
Sin embargo, la realidad aún tiene mucho por avanzar. La compañía ha encontrado importantes obstáculos técnicos en sus esfuerzos por construir líneas de producción y, según los informes, no ha logrado cumplir con su propio objetivo de construir 5,000 robots Optimus el año pasado.
Las demostraciones de la compañía también han estado muy por debajo de las expectativas, con un robot que luchó por caminar en un pasillo de oficina despejado. Tesla también sigue dependiendo en gran medida de teleoperadores, lo que sugiere que la operación autónoma sin la necesidad de un piloto humano aún podría estar muy lejos.
En resumen, las afirmaciones extremadamente ruidosas de Musk de que “Optimus eliminará la pobreza y proporcionará un ingreso universal alto para todos” deben tomarse con precaución.
Por ahora, los inversionistas de la firma EV están comprando con gusto la visión del CEO. Las acciones alcanzaron un máximo histórico de cierre de casi 500 dólares a mediados de diciembre, a pesar de que Tesla continúa enfrentando caídas en las entregas y ventas mientras intenta desesperadamente reinventarse como una compañía de robótica humana.
Más sobre Optimus: Un video impresionante muestra a Tesla Optimus teleoperador quitándose el auricular, lo que provoca que el robot tropiece y colapse.
Con información de https://futurism.com/future-society/elon-musk-tesla-robot-forget-cars