Veintisiete miembros fundadores establecen una Junta de Paz para Gaza.

La Junta de Paz, establecida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como parte de su propuesta para la Franja de Gaza, ha anunciado la incorporación de 27 “miembros fundadores”, entre ellos El Salvador, en un contexto de persistentes interrogantes internacionales sobre las capacidades de esta entidad y su posible rol como alternativa a las Naciones Unidas.

A través de un comunicado en redes sociales, la Junta reveló los nombres de los países fundadores: Arabia Saudí, Argentina, Armenia, Azerbaiyán, Albania, Bahréin, Bielorrusia, Bulgaria, Camboya, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Hungría, Indonesia, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Marruecos, Mongolia, Pakistán, Paraguay, Qatar, Turquía, Uzbekistán y Vietnam, además de Kosovo.

Excepto El Salvador, los demás países ya habían confirmado su participación anteriormente. Es notable la ausencia de Israel en esta lista, a pesar de que el primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó haber aceptado la invitación de Trump para unirse a la iniciativa.

Hasta la fecha, la Junta de Paz solo cuenta con un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos. Alemania y Francia han declinado unirse, y China y Rusia aún no han emitido un pronunciamiento oficial sobre su posible participación.

En Europa, únicamente Bulgaria y Hungría han aceptado la invitación, mientras que otros países, como España, han rechazado unirse. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aclaró que esta decisión se basa en criterios de “coherencia”, dado que la Junta “está fuera del marco de la ONU” y “no incluye a la Autoridad Palestina”.

El plan de Trump para Gaza, que incluye la creación de esta Junta, recibió respaldo en noviembre de 2025 mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, buscando otorgar legitimidad internacional para supervisar la reconstrucción del territorio palestino tras la ofensiva israelí que siguió a los ataques del 7 de octubre de 2023, así como para promover un proceso de desmilitarización y la transferencia de competencias que excluya a Hamás del poder.

Las críticas al proyecto se han intensificado, especialmente tras las declaraciones de Trump, quien sugirió que la Junta de Paz “podría” reemplazar a las Naciones Unidas. Además, él ocupa el cargo de “presidente vitalicio” del organismo y ha mencionado un pago de 1.000 millones de dólares para acceder a un puesto permanente.

Desde la Casa Blanca han matizado esta última condición, afirmando que no es obligatorio realizar una contribución económica. Según sus fuentes, los países que no hagan este pago tendrán un mandato limitado a tres años, y los fondos recaudados se destinarán exclusivamente a las labores de reconstrucción en Gaza. Hasta ahora, no se ha confirmado si alguno de los 27 países ha realizado este pago.

Con Información de www.elperiodista.cl

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