Por Cristian Alvarez
Las narrativas y desarrollos de las naciones no se relatan únicamente a través de personajes y eventos específicos; hay elementos cruciales que han influido en momentos decisivos en la vida de un país.
Este es el enfoque de Juan Francisco Lecaros, el administrador de empresas destacado en nuestra imagen de portada. En años recientes, se ha adentrado en la geografía y la historia de Chile, reflejando sus hallazgos en diversos libros. Su obra más reciente, “En busca de los comienzos de Chile”, lanzada el año pasado por “Ediciones B” de Penguin Random House, investiga las diversas rutas que han utilizado los caminantes a lo largo del tiempo con propósitos estratégicos: desde el intercambio entre pueblos indígenas, pasando por las conquistas europeas, hasta las gestas de nuestros libertadores en su búsqueda de la independencia.
En un cuestionario que le enviamos, el autor nos comparte la relevancia de estas rutas, su significado y cómo debemos abordarlas tanto en el presente como en el futuro:
¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?
– “Todo comenzó con una experiencia personal. He recorrido el Camino del Inca en varias ocasiones y me cuestioné: ¿cómo hacían los primeros habitantes de esta tierra para navegar por este sendero tan árido e inhóspito? Esa interrogante es válida tanto para quienes llegaron de España hace quinientos años como para los indígenas que lo transitaron miles de años atrás. ¿Cómo lo lograron? Esa inquietud fue la que me impulsó a escribir el libro.”
¿Qué fuentes utilizaste y realizaste investigación en terreno?
– “La investigación en campo fue complementaria a la lectura. Desde siempre me ha apasionado la historia, pero al enfocarme en estas geografías, centré mis lecturas en estos temas. No soy un investigador de primera línea, pero estudio a historiadores reconocidos y recorro estos caminos. Esa combinación da buenos resultados. Bajas a los protagonistas de las estatuas y te sumerges en su vida y esfuerzo para atravesar esos paisajes hermosos y aterradores. Durante mis recorridos, descubrí dos aspectos fundamentales de nuestros inicios: la belleza de nuestras geografías y la hazaña de cruzarlas.”
Ante tantas narrativas erróneas, ¿realmente existen estos caminos?
– “¡Qué excelente pregunta! Existen y perduran. No hay que imaginar nada. Tratándose de senderos en el desierto, el altiplano o la cordillera, muchos se encuentran en su estado original. Generalmente, no hay agricultura ni lluvia que los erosione. Los caminos son testigos tangibles de nuestras hazañas iniciales.”
¿Cuál es el camino más antiguo y documentado de nuestro país?
– “Sin lugar a dudas, el Camino del Inca. En realidad, es un sendero preincaico, un camino ancestral. Es la columna vertebral de nuestro territorio. Si lo reflexionas, todo el poblamiento de Chile llegó necesariamente desde el norte, y por tanto, por esa ruta. Chile se construyó a partir de senderos, avanzando a pie.”
¿Cuál de todas las rutas es la más difícil de recorrer?
– “No es fácil responder a eso, ya que cada ruta presenta sus complejidades. Por ejemplo, la ruta barroca conduce al altiplano de Perú y Bolivia. Comenzar desde Cusco es sencillo, pero algunos tramos en Bolivia son difíciles. Fui allí cuatro veces hasta tener una visión más clara. Otro ejemplo es el cruce de San Martín y O’Higgins por el paso de Los Patos, que requiere cinco días en mula. Sin embargo, el paisaje hace que valga la pena. O la complicada logística del Camino del Inca en el desierto. Todas esas dificultades son parte de la aventura, porque te conectan con la historia y dejan un recuerdo imborrable.”
¿De qué manera utilizaban estos caminos los pueblos indígenas, especialmente en la cordillera?
– “En la montaña o la cordillera, el sendero es más que solo un camino comercial. También actúa como guía para no perderse. Así como en la mitología griega hay un hilo de Ariadna que ayuda a salir de un laberinto, aquí ese laberinto es la ausencia de referencias. Se necesita una huella para saber hacia dónde ir. Por lo tanto, los caminos indígenas cumplen una doble función: traficar y guiar.”
¿Cuánto sufrieron los conquistadores españoles al atravesar estos senderos?
– “¡Mucho! Te comparto un dato: el cruce de Almagro y su grupo por la cordillera en las altas de Copiapó resultó en la muerte de unas dos mil personas. Ocurrió en abril de 1536. En la cima, una tormenta acabó con yanaconas, hombres de color y españoles.”
En la Independencia, ¿cómo superaron las dificultades para cruces cordilleranos?
– “San Martín organizó una logística impresionante. Cruzar la cordillera fue una tarea monumental. Tres mil hombres, mil quinientos caballos, cañones, alimentos, vestimenta, pólvora, fardos… Usaron diez mil mulas para el cruce. Lo hicieron de tal manera que, en ocho días, pudieron enfrentar y vencer a los realistas en Chacabuco.”
Comparado con otros pueblos indígenas, ¿tenemos un mejor manejo de las rutas cordilleranas?
– “No me atrevería a afirmarlo. A lo largo de toda la cordillera existen arrieros y baqueanos, y las historias de esos cruces son relatos poco conocidos.”
¿Cómo deberíamos proteger estos caminos naturales frente al turismo y la contaminación?
– “Ese es un gran tema. ¿Cómo dar a conocer estos caminos como parte esencial de nuestra historia y, al mismo tiempo, preservarlos? Creo que la solución radica en destinar ciertos tramos al turismo, asegurando su conservación. Lo que se implementa en Torres del Paine, por ejemplo, se puede utilizar como modelo: existen rutas establecidas y no se puede ir a cualquier parte.”

Con Información de chilelindo.org