«Un análisis del liderazgo de Trump y su impacto en la crisis del orden mundial» – Factos.cl: Últimas Noticias de Chile

En el contexto del neomonarquismo, el desorden geopolítico y el riesgo de divisiones internas, el fenómeno Trump redefine la posición global de Estados Unidos, anticipando un deterioro institucional con consecuencias imprevisibles.

Por Hugo Catalán Flores.| Columnista de FACTOS

Hace un año, comenzó un periodo excepcional en la historia mundial. El escritor Leonardo Padura lo denomina “época universal… Era Trump”, refiriéndose a uno de los líderes más provocadores que se conocen. Trump asumió un segundo mandato en Estados Unidos y se manifestó de manera grosera, cínica y violenta hacia instituciones y personas. Adoptó un papel preponderante en el orden internacional, revelando la fragilidad de un sistema global que parecía estable, basado en la globalización, la democracia liberal y la representación del llamado Orden Internacional Liberal. Para los habitantes del Sur, dicho orden nunca tuvo un gran significado, aunque impuso ciertas limitaciones: la crítica y el activismo progresista podían existir, pero sólo en baja intensidad. Mientras tanto, el mundo enfrentaba crisis evidentes. Los efectos del cambio climático, las pandemias y el aumento de conflictos por recursos estratégicos como agua y alimentos eran palpables. Era una puesta en escena que interiorizamos sin darnos cuenta.

El regreso de Trump ha descubierto esta realidad. Con desprecio y actitudes límites, desnudó un estado de cosas que tolerábamos en nombre de una agenda reformista prometedora. Para muchos, su comportamiento revela una condición mental perturbada, posiblemente relacionada con un Trastorno Narcisista de la Personalidad y rasgos borderline. Su conferencia de prensa del 20 de enero es un ejemplo ilustrativo: durante dos horas hablaba de todo y de nada, evidenciando un claro deterioro. Al final del día, Trump actúa como un síntoma de la decadencia americana, un declive ya anticipado por historiadores y cientistas sociales con abundante evidencia. Este declive está arrastrando a otros países a un precipicio político e institucional.

Los politólogos Stacie E. Goddard y Abraham Newman introdujeron el término Neo-Royalism para explicar el agotamiento del sistema internacional westfaliano, heredero de la Paz de Westfalia (1648) y fundamento de los Estados nacionales modernos. Trump está desgarrando este orden con premeditación, mientras que algunos líderes internacionales muestran claros signos de sumisión. El Neo-Royalism permite especular sobre un posible regreso a un orden premoderno, en línea con la tesis de Yanis Varoufakis sobre el Tecnofeudalismo: el poder se disemina entre oligarcas tecnológicos que alimentan la megalomanía del autócrata Trump.

Además, se pueden examinar las cerca de doscientas medidas ejecutivas que, aunque debían afectar solo el ámbito doméstico, repercutieron, gracias al poder imperial, en millones de personas en distintos lugares del mundo. Parece una comedia, y posiblemente sea solo el inicio de una etapa aún más impactante. Desde hace tiempo advierto sobre la posibilidad de una guerra civil, una tesis que también apoya el académico canadiense Thomas Homer-Dixon. Él señala que existen alrededor de treinta millones de trumpistas —militantes MAGA— armados en sus hogares. Al llamarlos a “defender” a su líder, podrían atacar diversos enemigos internos: latinos, afroamericanos, musulmanes, progresistas, woke y cualquier otro grupo percibido como una amenaza. No se trata de un escenario improbable, sino de uno que se menciona con creciente frecuencia.

Hay dos momentos clave en 2026 que deben ser observados con atención. El primero es el 4 de julio, cuando se celebran los 250 años de la Declaración de Independencia. Se ha programado un desfile militar en honor al líder, aunque dentro del ejército hay creciente descontento por el carácter “monárquico” que adopta la celebración. El segundo momento es el 2 de noviembre, fecha de las elecciones de medio término que renuevan la Cámara de Representantes y parte del Senado. Según algunos sondeos, Trump podría perder el control de una o ambas instituciones. Su reacción ante una derrota electoral pasada es clara: el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.

Una característica de la administración del presidente convicto es la incertidumbre provocada por sus bruscos cambios de ánimo. Ese factor abre múltiples escenarios posibles y complica cualquier proyección. El impacto de su gobierno está ampliando lo que consideramos imaginable. Sin embargo, hay algo seguro: Estados Unidos se encuentra en su ocaso, y Trump es su expresión más inmediata.

Con Información de factos.cl

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