Señales del cuerpo que pueden indicar una mayor longevidad en personas mayores de 70 años.

El cuerpo humano emite continuamente señales que reflejan su estado, y a partir de los 70 años, esas señales pueden convertirse en indicadores directos de longevidad. Esta afirmación proviene del médico y conferencista español Mario Alonso Puig, quien sostiene que «la muerte no llega de manera abrupta», sino que deja huellas progresivas que frecuentemente son ignoradas o consideradas simplemente «cosas de la edad».

Según Puig, en un análisis compartido por Infobae, no se trata de conceptos abstractos, sino de observaciones respaldadas por la ciencia actual. Su mensaje principal es claro: no hay que resignarse ante síntomas que podrían evitarse ni aceptar como ineludibles aquellos deterioros que pueden ser corregidos.

A continuación, se presentan las señales que el especialista destaca como indicadores de longevidad:

1. Fuerza de las piernas
La habilidad para levantarse de una silla sin ayuda de los brazos es, según Puig, uno de los mejores indicadores de supervivencia a largo plazo. Las piernas simbolizan la independencia física y su debilitamiento suele marcar el comienzo de un deterioro general. El médico enfatiza que caminar no es suficiente: los músculos necesitan entrenamiento de fuerza.

2. Equilibrio
Mantenerse en pie sobre una pierna durante 10 segundos es una prueba fundamental. Estudios mencionados por Puig revelan que quienes no pueden lograrlo después de los 60 años tienen un riesgo considerablemente mayor de fallecer en la siguiente década. El equilibrio indica el funcionamiento integrado del cerebro, sistema nervioso y músculos.

3. Velocidad al caminar
La rapidez al caminar se considera hoy el «sexto signo vital». Una persona de 70 años en buena forma debería caminar alrededor de un metro por segundo, lo que equivale a recorrer una cuadra en 90 segundos. Caminar más despacio puede denotar limitaciones físicas, dolor, temor a caídas o una disminución de energía vital.

4. Fuerza de agarre
La fuerza al apretar un objeto es un marcador confiable de salud general. Una agarre débil se asocia con un mayor riesgo cardiovascular, hospitalizaciones frecuentes y fragilidad muscular. También refleja el estado del sistema nervioso y aspectos nutricionales.

5. Capacidad respiratoria
Tener dificultad para subir escaleras sin quedarse sin aliento puede señalar una reducción peligrosa de la capacidad pulmonar. La falta de oxígeno puede crear un círculo vicioso de fatiga y disminución de la actividad física. Puig sugiere entrenar la respiración y aumentar la resistencia aeróbica de manera gradual.

6. Estabilidad del peso corporal
Después de los 70, perder peso de forma involuntaria es una señal alarmante, ya que podría implicar la pérdida de masa muscular y estar relacionada con enfermedades no diagnosticadas, depresión o problemas cognitivos. Asimismo, aumentos repentinos de peso abdominal pueden indicar alteraciones metabólicas.

7. Conexión social
El aislamiento acelera el deterioro físico y mental. La soledad, advierte Puig, incrementa el riesgo de enfermedades cardíacas, demencia y depresión. Mantener relaciones sociales sirve como un factor protector biológico.

8. Claridad mental
La salud cognitiva necesita constantes desafíos. El cerebro mantiene su neuroplasticidad hasta el final de la vida, pero opera bajo el principio “úsalo o piérdelo”. Aprender nuevas habilidades, leer, conversar y resolver problemas refuerza las conexiones neuronales.

9. Capacidad de adaptación
La flexibilidad para ajustar rutinas y adquirir nuevos comportamientos mantiene el sistema nervioso activo. Pequeños cambios diarios —como usar la mano no dominante o variar las rutas habituales— estimulan el cerebro.

10. Movimiento físico regular
La actividad física es presentada como la medicina más eficaz para el cerebro y el cuerpo. Aumentar el ritmo cardíaco mejora la circulación cerebral, protege contra enfermedades metabólicas y conserva la autonomía.

Puig enfatiza que ninguna de estas señales debe ser considerada como un destino ineludible. El cuerpo, argumenta, responde favorablemente cuando se le ofrece estímulo, entrenamiento y cuidado. Su conclusión es alentadora: incluso después de los 70, la capacidad de mejorar física y mentalmente es mucho mayor de lo que la mayoría cree.

Con Información de www.elperiodista.cl

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