Se denuncia posible mala praxis en el tratamiento dental de un paciente de la tercera edad en un centro odontológico.

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Estimado Director:

 

Me dirijo a usted con la convicción de que tanto usted como su equipo se comprometen con las causas justas y la verdad en el periodismo, y es en ese marco que redacto esta carta. Lo hago no solo como ciudadana, sino también como hermana de un paciente de la tercera edad que necesita denunciar una situación que considero preocupante, abusiva y potencialmente peligrosa para muchos ancianos en Chile.

En 2024, a mi hermano se le colocó un implante dental de titanio en la clínica IMPLANET, ubicada en la estación de metro El Llano, en San Miguel.

Este implante resultó defectuoso y mal realizado, causando desde entonces (2024 hasta la fecha) dolores persistentes, abscesos recurrentes y molestias en la zona del implante. Actualmente, esa pieza, por la que él pagó cerca de 800 mil pesos, está floja, lo que representa un riesgo significativo para su salud, especialmente tratándose de un paciente de la tercera edad que ha sido maltratado por IMPLANET debido a un trabajo inadecuado.

El pasado viernes 30 de enero de 2026, mi hermano acudió nuevamente a IMPLANET en busca de una solución a su problema de salud dental. Sin embargo, la respuesta fue inaceptable: la clínica se negó a asumir su responsabilidad, argumentando (a través de una encargada de finanzas, de nombre Nicole, quien mostró una actitud poco profesional) que el implante estaba “fuera de garantía” y le exigió pagar 595.000 pesos para corregir un error que fue de la propia clínica.

Es alarmante, e incluso escandaloso, que una clínica dental supuestamente “prestigiosa”, que se publicita como proveedora de “excelencia” en sus servicios, confunda la mala praxis con una simple garantía comercial. Al haber daño, dolor y riesgo para la salud de un paciente, especialmente un adulto mayor, ninguna clínica puede alegar “plazos vencidos” para evadir su obligación de reparar un procedimiento mal ejecutado.

Como bien sabe, el hecho de que mi hermano no pudiera acudir antes a IMPLANET por su estado de salud —por razones laborales o personales— no elimina la responsabilidad legal y ética por una intervención mal realizada, sobre todo tratándose de un procedimiento complejo. La legislación chilena es categórica al respecto.

Mi motivo para escribirle es que este caso va más allá de lo personal: es un ejemplo alarmante de cómo algunos prestadores de salud en Chile tratan a sus pacientes, especialmente a los más vulnerables. Estoy convencida de que no se debe transferir a los pacientes los costos emocionales y económicos de las negligencias sanitarias, como lo hace IMPLANET en este caso.

Espero que, al dar a conocer esta situación a su prestigioso medio, se logre que IMPLANET asuma su responsabilidad y que, sobre todo, otras personas, especialmente ancianos y aquellos de escasos recursos, no enfrenten lo que le he compartido a usted y a sus lectores. La salud y los derechos de los pacientes no pueden quedar relegados tras una supuesta “garantía postoperatoria vencida”.

 

Norma Débora Bastias, hermana del paciente

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Con Información de pagina19.cl

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