El plan de regularización laboral del Hospital El Carmen (HEC), que cuenta con el respaldo de observaciones de la Contraloría y directrices del Ministerio de Salud (MINSAL), ha provocado la movilización del personal médico y ha tensionado la atención en urgencias, donde los tiempos de espera para pacientes no críticos superan las 13 horas. La dirección del hospital ha negado cualquier precarización laboral, defendiendo el ajuste a través de un comunicado emitido al final de la jornada.
Por Claudia Molina B.| FACTOS. SALUD
El conflicto entre el Hospital El Carmen y su cuerpo médico refleja el choque entre el ordenamiento fiscal y el modelo de ingresos variable característico de la medicina especializada. Mientras el hospital argumenta que la transición de honorarios a contrata busca reducir gastos y estandarizar remuneraciones, los médicos advierten sobre la pérdida de ingresos y el posible éxodo de especialistas en un contexto ya presionado asistencialmente.
Desarrollo del conflicto
El enfrentamiento entre el HEC y su cuerpo médico no surge como un hecho aislado, sino que es el resultado de una tensión estructural acumulada en torno a los modelos de contratación y la estructura salarial del personal clínico. El HEC cuenta con 630 médicos, de los cuales 333 operan bajo modalidad de honorarios en jornadas de 11, 22, 33 y 44 horas, con asignaciones de especialidad y beneficios equivalentes a los de contrata. En este esquema, el ingreso real depende de un componente variable relacionado con horas extras facturadas, lo que permite que las remuneraciones fluctúen entre 3 y 8 millones mensuales, dependiendo de la especialidad y productividad clínica.
El conflicto se intensificó cuando el hospital anunció que, como parte de un plan de ajuste derivado de observaciones de la Contraloría General de la República, directrices del MINSAL y restricciones presupuestarias para 2026, se contemplaban 161 cupos para el traspaso a contrata. Desde la perspectiva del hospital, la medida es un proceso de normalización contractual y fiscal; desde el gremio médico, se interpreta como una reducción directa de ingresos y un riesgo para la continuidad asistencial.
La carta presentada por el Capítulo Médico formalizó la disconformidad y solicitó una mesa de trabajo. A su vez, el cuerpo médico expresó su preocupación por la situación de ambos grupos, aunque durante los días de movilización, las esperas para pacientes no prioritarios superaron las 13 horas, tensando la atención en urgencias y desplazando parte de la demanda hacia la red de SAPU y SAR de Maipú y Cerrillos.
Versión institucional del Hospital El Carmen
Según el comunicado emitido al final de la jornada, el conflicto se originó en un proceso de ajuste contractual y presupuestario que comenzó en el segundo semestre de 2025. El documento sostiene que las medidas adoptadas responden a observaciones de la Contraloría, indicaciones ministeriales y la necesidad de controlar el crecimiento del gasto en personal regido por la Ley Médica. En este contexto, el hospital afirma haber ofrecido traspasos a contrata alineados con las «bandas de precio valor país» definidas por el MINSAL, además de mecanismos para asegurar la continuidad en funciones clínicas críticas.
El hospital ha negado cualquier precarización laboral, descartando la suspensión de prestaciones y afirmando haber sostenido reuniones con el cuerpo médico y gremios internos. Según el comunicado, el punto central del desacuerdo radica en que el Capítulo Médico solicitó mantener beneficios contractuales y valores hora por sobre las bandas ministeriales, lo cual excede el marco presupuestario disponible.


Versión del cuerpo médico
Por su parte, el Capítulo Médico interpreta la situación de manera diferente. El gremio sostiene que la transición de honorarios a contrata elimina el componente variable del ingreso sin agregar beneficios relevantes, ya que estos estaban internalizados en la modalidad honoraria utilizada por el HEC. El Dr. Matías Libuy, Jefe de Urgencia y presidente del Capítulo Médico, advierte que, dado que hay cupos insuficientes —161 según cifras entregadas por el hospital—, entre 160 y 170 especialistas podrían abandonar el recinto, poniendo en riesgo la continuidad de la atención clínica. En un contexto de alta demanda estacional, la presión recaerá directamente sobre la urgencia y el personal de enfermería.
Lectura técnica del conflicto
El caso del HEC permite observar una tensión característicamente propia del sistema público de salud: la incompatibilidad entre un modelo salarial basado en ingresos variables y productividad clínica, y un modelo fiscal que busca prever el gasto, con menor elasticidad en las remuneraciones y estandarización administrativa. La situación se agravó por una pérdida de confianza cuando la información sobre los cupos se entregó sin la subdirección médica en funciones y con datos erróneos a jefes de servicio, lo que endurece posturas y dificulta encontrar salidas intermedias.
Contexto sectorial
El conflicto se sitúa en un contexto de transformación del sector. La Contraloría General de la República ha exigido limitar los honorarios en funciones permanentes, y la Ley de Presupuestos 2026 ha incrementado en un 5,7% el gasto en salud —más de 900 millones de dólares adicionales— centrado en la continuidad operativa, productividad y reducción del endeudamiento hospitalario. Para el HEC, la asignación asciende a $128.077.308. El objetivo oficial es consolidar un sistema con mayor regularidad presupuestaria y remuneraciones más estables.
Escenarios de desenlace
Si los médicos lograran hacer valer sus demandas, es posible que el hospital pudiera cumplir con esas remuneraciones durante el primer semestre del año; sin embargo, para junio ya no quedaría presupuesto, lo que afectaría el funcionamiento del nosocomio hasta finales de 2026. En este sentido, existen tres escenarios posibles:
- Transacción: prórroga selectiva de honorarios en funciones críticas, ajustes a bandas salariales y respaldo financiero del SSMC, minimizando el impacto operativo y evitando la fuga inmediata de especialistas.
- Endurecimiento: el Estado insiste en la regularización contractual incluso a costa de la salida parcial de profesionales, obligando a redistribuir carga en la red y elevando el costo político.
- Híbrido: transición gradual combinada con retención estratégica y flexibilidad temporal, que ha sido una solución común en negociaciones sanitarias, aunque no resuelve el desacuerdo fundamental.
A mediano plazo, la discusión se centra en si la medicina especializada puede ser sustentable en el sector público bajo un régimen salarial rígido y poco competitivo, o si será necesario crear mecanismos complementarios para garantizar la retención del personal y la continuidad asistencial. Hasta el cierre de esta edición, las negociaciones no habían alcanzado un acuerdo definitivo.
Con Información de factos.cl