Durante el verano, es esencial estar alerta ante posibles intoxicaciones alimentarias, poniendo atención en la cadena de frío, el consumo de alimentos crudos y la comida de la calle. Las altas temperaturas, combinadas con prácticas inadecuadas en la manipulación y conservación de los alimentos, elevan el riesgo de enfermedades y pueden arruinar las vacaciones.
La temporada estival no solo simboliza descanso y celebraciones familiares, sino también un mayor riesgo de intoxicaciones alimentarias si no se toman las precauciones necesarias. Acciones tan sencillas como cocinar adecuadamente, respetar la cadena de frío y mantener una buena higiene pueden marcar la diferencia entre disfrutar del verano o verse afectado por problemas como diarrea, vómitos y malestar general.
La directora de Enfermería del Campus Casona de la Universidad Andrés Bello, Marcela Díaz, señala que en esta época existen múltiples factores de riesgo. La pérdida de la cadena de frío en alimentos perecibles, como lácteos, pescados, mariscos y carnes, así como la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos, son causas comunes de intoxicaciones.
La académica también menciona aspectos como el consumo de productos mal cocidos, el uso de huevo crudo o lácteos no pasteurizados, y almacenar alimentos por períodos prolongados a temperatura ambiente, situaciones que favorecen el crecimiento de bacterias como Salmonella y Listeria, responsables de problemas gastrointestinales y otros síntomas incómodos.
Descuidar estas recomendaciones puede resultar en intoxicaciones por bacterias como Salmonella o E. coli, junto con gastroenteritis por virus o toxinas. Estas situaciones son especialmente peligrosas para niños, ancianos, embarazadas y personas con un sistema inmunológico debilitado, quienes podrían enfrentar complicaciones más serias.
La especialista advierte que, si bien no son alimentos, el consumo excesivo de alcohol y drogas también puede generar intoxicaciones y accidentes relacionados con la conducción, afectando el sistema nervioso central.
Durante el verano, las altas temperaturas favorecen la proliferación de bacterias, especialmente en mariscos, carnes, lácteos y ensaladas con mayonesa, sobre todo cuando se exponen al calor durante el transporte o al ser servidos al aire libre por períodos prolongados.
Por ello, lavarse las manos con frecuencia usando agua y jabón antes de manipular alimentos, tras ir al baño y especialmente al trabajar con carne cruda, es una de las mejores formas de prevenir infecciones. También es crucial limpiar adecuadamente utensilios, tablas y superficies, evitando la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos.
Finalmente, la recomendación es comprar alimentos únicamente en establecimientos que estén debidamente autorizados y cumplan con las normativas sanitarias. Evitar la comida callejera es fundamental, ya que estos lugares suelen tener un menor cumplimiento de las normativas, particularmente en zonas turísticas donde se vende comida al aire libre con más frecuencia.
Con Información de chilelindo.org
