La crisis afecta tanto a la izquierda como al ámbito político en general.

Se dice que la izquierda enfrenta una crisis, atribuida a su estilo de gobernar y a los resultados de su gestión, lo que lleva a algunos de sus sectores a criticarse de manera excesiva.

Mientras unos señalan lo que debió hacerse o lo que se hizo mal, otros critican los excesos cometidos que también han tenido consecuencias negativas. Es probable que ambas perspectivas contengan verdades, siempre que sean analizadas en su contexto. Por su parte, la derecha también enfrenta problemas; la ultraderecha no cuenta con el respaldo de importantes sectores democráticos de su ámbito. Se observa una clara resistencia a aliarse con grupos neofascistas o neonazis.

A pesar de las críticas y campañas negacionistas provenientes de la derecha, los gobiernos de centroizquierda en Chile han ayudado a reducir la concentración de la riqueza y a facilitar el acceso a bienes públicos. Esto lo han logrado, en parte, a pesar de la oposición de la derecha, aunque lo ofrecido a la población puede haber sido insuficiente.

Al analizar esta crisis que afecta a todo el espectro político, es necesario considerar cómo los procesos externos, como los cambios en la geopolítica, la gobernanza mundial, las guerras y las migraciones masivas, así como el cambio climático y la ineficacia de la ONU, impactan en la situación actual. Es difícil imaginar una nación sin problemas en un entorno global como el actual; aunque la globalización ha traído algunos beneficios, también ha intensificado las dificultades, especialmente para aquellos países que se han integrado tardíamente o que participan en mercados con poco valor agregado.

La llegada de Trump al poder ha marcado un cambio radical, con la imposición unilateral de aranceles y amenazas políticas, señalando el fin del libre comercio. Esto podría llevar a una tendencia de autoprotección, bordeando la autarquía, como respuesta a un mundo caótico, cerrando fronteras. En este complejo contexto, países y continentes buscan nuevas estrategias para enfrentar crisis derivadas de este entorno, así como resolver de manera urgente problemas apremiantes, como la extrema pobreza, la crisis del agua, la precariedad de la seguridad social, la delincuencia y el desempleo.

Contrapuesta a la miseria que enfrenta más de la mitad de la población mundial, se erige la oligarquía económica-tecnológica que, mediante la robótica y la inteligencia artificial, amenaza con reducir empleos y reemplazar decisiones humanas, además de crear herramientas que podrían acabar con nuestro planeta, controladas por grandes potencias militares. La ciencia y la tecnología están cada vez más al servicio de estos pocos países que dominan el mundo digital.

Las crisis actuales son aprovechadas para aumentar el poder económico y militar de las grandes potencias. A su vez, en países menos influyentes, fuerzas políticas de izquierda y derecha utilizan estas situaciones para acceder al poder, ofreciendo soluciones rápidas que rara vez abordan los problemas más urgentes que afectan a la población de los países en desarrollo.

La gravedad de los problemas locales ocupa a los partidos políticos, lo cual es comprensible. Sin embargo, los problemas no solo generan angustia si permanecen sin solución, sino que también provocan respuestas en represalia hacia los gobernantes. Esto explica la alternancia política entre extremos ideológicos.

No obstante, muchos problemas globales requieren cambios estructurales drásticos en la gobernanza. Las desigualdades en el acceso a una vida digna deben ser una meta innegociable para cualquier gobierno democrático. Mientras algunos creen que la mejora de la calidad de vida depende del esfuerzo individual, otros necesitan un impulso del Estado, dado el amplio margen que separa a muchos de alcanzar una vida mejor únicamente a través de su trabajo, debido a la falta de educación, situaciones migratorias, pobreza extrema o la falta de acceso a bienes públicos.

Es esencial preguntarnos si es posible asociar cambios estructurales a la solución de problemas urgentes, o si ello se considera una utopía o un desafío para la democracia actual. Tal vez, se sugiera que para lograr estos cambios se necesitarían gobiernos autoritarios. De ser así, el modelo a seguir podría ser entre las potencias nucleares y militares de China y EEUU, naciones que ostentan economías avanzadas e influyentes en el PIB global.

Sin embargo, esto no impide la opción de fomentar el multilateralismo. Es vital reivindicar la libertad de elegir a nuestros socios comerciales, no solo para reducir aranceles de manera que protejan la economía y el medio ambiente, sino también para evitar presiones políticas que debiliten la capacidad de asegurar la paz, la competencia y la cooperación.

La resolución del problema político subyacente se está complicando. La vida social se ha vuelto dependiente de recursos digitales, haciendo que nada pueda funcionar sin tecnologías que avancen rápidamente más allá del entendimiento general, controladas por unas pocas empresas privadas.

Los datos de los usuarios en plataformas digitales han escapado al control propios de los individuos, convirtiéndose en un recurso valioso que permite a la industria vigilar masivamente a la población y penetrar la política en todos sus niveles. La verdad y su negación tienen el mismo peso digital. Los partidos políticos deben influir en este mundo cambiante para que los principios humanos prevalezcan sobre el pragmatismo tecnocrático y se logre construir una mejor civilización.

Un nuevo orden mundial no debe quedar en manos de un país con poder económico y militar que imponga sus intereses y reglas, especialmente si estos provienen de gobiernos que desprecian la democracia. La unidad de países que comparten principios democráticos, respeten los derechos humanos y prioricen el diálogo debe mantenerse. Así, el desafío político primordial es el perfeccionamiento de la democracia, subordinando los intereses particulares a los generales, para ampliar el acceso a una vida digna para toda la población, promoviendo una convivencia pacífica y una esperanza de futuro mejor.

Con Información de pagina19.cl

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