Investigación sobre las acciones de ICE y la Patrulla Fronteriza en Chicago.

El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, firmó una orden ejecutiva que autoriza a la policía local a investigar las actividades de los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza. El propósito es remitir cualquier posible irregularidad a la Fiscalía estatal para su correspondiente procesamiento.

En una conferencia de prensa, Johnson detalló que el departamento de policía se encargará de documentar las acciones de los agentes federales e identificar a estos en el terreno. La evidencia recopilada será guardada y enviada a la Fiscalía, siguiendo instrucciones directas de la alcaldía.

Esta decisión surge después de una serie de críticas hacia los operativos federales en Minnesota, donde las intervenciones de agentes resultaron en la muerte de Renee Good y Alex Pretti, así como la detención de un niño de cinco años. Estos eventos generaron protestas y cuestionamientos sobre la proporcionalidad y legalidad de dichas acciones.

Chicago ha sido un blanco político para el expresidente Donald Trump, quien anteriormente envió más de cien efectivos de la Guardia Nacional a Illinois para combatir la criminalidad. Esa operación fue desactivada a finales del año pasado, junto con despliegues en otras ciudades como Los Ángeles y Portland, tras decisiones judiciales que limitaron el apoyo federal en las redadas migratorias.

Johnson advirtió que la Casa Blanca planea incrementar la presencia federal en Chicago en los próximos meses y resaltó que la orden ejecutiva busca preparar a la ciudad para esa posibilidad. “Continuaremos aprendiendo y colaborando con otras ciudades del país mientras enfrentamos este desafío”, aseveró.

El alcalde acusó a los agentes de ICE de causar “caos y destrucción” y de operar sin respetar el debido proceso, afirmando que sus acciones están minando la confianza pública en la policía. Además, calificó a la actual administración federal como un “régimen autoritario” y expresó que esta medida representa un rayo de esperanza en un esfuerzo nacional para desafiar las políticas migratorias del Gobierno.

Desde diciembre, el Gobierno de EE. UU. ha intensificado las operaciones antiinmigración en Minnesota, justificando esta acción con el aumento de la criminalidad. Sin embargo, los resultados de estas intervenciones han generado indignación tanto a nivel local como nacional, reabriendo el debate sobre los límites de la intervención federal en asuntos migratorios.

Con Información de www.elperiodista.cl

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