Aunque pueda parecer sorprendente dentro de la cultura chilena, y a pesar de los desmentidos de los equipos del nuevo gobierno que asumirá en marzo, lo que expuso el libertario Cristian Labbé Martínez, diputado de la República, es parte de una «batalla cultural» contra lo que él considera izquierda o progresismo. Este enfoque recuerda al estilo del argentino Milei, que es bien recibido por la ultraderecha chilena, aunque sin mucho éxito hasta el momento.
La celebración del «triunfo» de Kast, que simboliza la victoria de la ultraderecha en sintonía con la Internacional Negra global, se caracterizó por un uso excesivo de alcohol entre libertarios en el programa de streaming/podcast «La Cofradía», donde se lanzaron insultos explícitos al progresismo y al gobierno actual, utilizando términos inapropiados para referirse a quienes él llama zurdos.
El revuelo en las redes sociales alcanzó incluso a los partidos políticos, incluyendo al líder de los libertarios, Johannes Kaiser. Inicialmente, negó que estuvieran ebrios, pero tras el escándalo, comentó que ya había dialogado con Labbé y otros implicados y no descartó sanciones dentro del partido. Lamentó lo sucedido y aclaró que esas manifestaciones no representaban actividades oficiales del partido, aunque subrayó que los miembros deben cuidar la imagen institucional. Sin embargo, no mencionó que estas vulgares declaraciones provenían de dos diputados, uno de los cuales es Labbé, su ex jefe de campaña hasta el 16 de diciembre.
Labbé, en su participación habitual en el programa «Sin Filtros», caracterizó el contexto de sus declaraciones polémicas como un “podcast donde soy panelista varios días”. Además, defendió estos espacios como «plataformas para la batalla cultural» .
El actual parlamentario dirigió sus críticas a un grupo político concreto, afirmando que sus comentarios estaban dirigidos a “todos esos zurdos que llamaron a quemar Chile”, acusándolos de intentar “generar inestabilidad en el gobierno de Piñera”.
No se mostró arrepentido de su lenguaje soez. Cristián Labbé no se disculpó formalmente por sus expresiones en el streaming; al contrario, defendió su posición como una cuestión de libertad de expresión, atacando a sus críticos y restando importancia a posibles sanciones éticas, afirmando que no permitiría que lo silenciaran por ello.
¿Una justificación o futuras divisiones?
El Partido Nacional Libertario (PNL), bajo el liderazgo de Johannes Kaiser, establece «líneas rojas» que, según ellos, dificultarían su integración al próximo gobierno de José Antonio Kast. Esto ha generado inquietud en diversos sectores de la derecha y de Chile Vamos, que podría resultar en un difícil comienzo para el gobierno entrante si no se maneja adecuadamente.
¿Cuáles son estas líneas rojas? Lo que ha trascendido es que su participación en el gobierno no será automática, sino que dependerá de que se modifiquen ciertas políticas «profundamente ideológicas». Las conversaciones entre los equipos de Kast y Kaiser no han sido del todo transparentes, pero hay diversas líneas rojas que permanecen ocultas, abarcando temáticas como los derechos de las mujeres y de las diversidades.
Hasta ahora, el PNL ha planteado objeciones a programas como el Acompañamiento a la Identidad de Género (PAIG) y a la Educación Sexual Integral (ESI), argumentando que implican una intervención estatal en ámbitos que consideran de competencia familiar y educativa. También se oponen a iniciativas con enfoque de género en reglamentos educativos, que interpretan como un intento de imponer una agenda ideológica.
Kaiser ha argumentado que estos límites no son “condiciones arbitrarias”, sino reflexiones coherentes con la ideología del partido. Si estas políticas son «absolutamente rechazadas» por ellos, no estarán en condiciones de unirse al gobierno.
“Si el (futuro) gobierno insiste en parámetros que consideran delicados, como el PAIG, y nos pide respaldar su Ley de Presupuesto, ¿cómo se supone que vamos a hacer eso?”, indicó.
“Nuestra postura política es que no apoyaremos esos programas. Si el gobierno de José Antonio planea continuar con la agenda de igualdad sustantiva, no contarán con nuestro respaldo”, agregó.
Kaiser también mencionó previamente que han expresado su preocupación respecto a reformas del Poder Judicial y a la permanencia de programas con alto contenido ideológico de gobiernos anteriores, que han generado inquietud entre su militancia y votantes.
Las reacciones de sus aliados
Las condiciones impuestas por Kaiser han suscitado críticas dentro de su propia coalición. Desde Chile Vamos, algunos cuestionaron que, antes de asumir, ya se estén colocando condiciones a un futuro gobierno de Kast. «Los partidos que apoyamos al presidente electo el 14 de diciembre debemos mostrar la máxima disposición para colaborar con el éxito del gobierno», expresó el ex presidente del senado, José García (RN).
El diputado Diego Schalper añadió que “el enfoque de Renovación Nacional es cómo ayudamos al futuro gobierno en aspectos de mínimo común denominador”.
Por su parte, el UDI Sergio Gahona comentó que “no deberíamos imponer condiciones. Lo razonable sería facilitar una integración total al gobierno”.
Kaiser respondió a las críticas de manera contundente: “A Chile Vamos, en general, le interesa poco el tema ideológico, y han sido flexibles en cuanto a ello. En cambio, el Partido Nacional Libertario surge de una tensión ideológica dentro de lo que fue primero Chile Vamos y luego Republicanos”.
Agregó que, aunque no pueden imponer todo, es vital considerar las sensibilidades del Partido Nacional Libertario para viabilizar la cooperación.
Es evidente que Kast enfrentará la necesidad de negociar con los libertarios para conformar su gabinete. Además de satisfacer a su propio grupo de Republicanos, tendrá que tener en cuenta las expectativas de los libertarios, Chile Vamos y los que esperaban representar el centro político, como Demócratas y Amarillos, que, tras las elecciones parlamentarias, prácticamente desaparecieron de las negociaciones para conformar su próximo equipo gubernamental.
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Con Información de pagina19.cl