¿Existen diferencias en el desarrollo y progreso entre los países europeos?

 

El Brexit, la guerra en Ucrania y la elección de Donald Trump marcaron el final del “escenario teleológico”, en el cual se planeaban los procesos creativos a través de modelos que podían simular varios futuros alternativos, priorizando la intención y la previsión. Esto ha dado lugar a un “escenario teleonómico”, caracterizado por una volatilidad extrema que afecta especialmente a la vieja Europa.
De este modo, Europa se enfrenta a una profunda crisis identitaria, agravada por el conflicto en Ucrania, los aranceles impuestos por Trump y un proceso de “balcanización” orquestado por Estados Unidos, que busca despertar el anhelo independentista en las naciones europeas sin Estado, generando fuerzas centrífugas que aceleran la posible fragmentación de la actual Unión Europea.

Hacia el E6

El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, ha propuesto públicamente avanzar hacia una Europa a dos velocidades. Esto implicaría la creación de un grupo más reducido, el E6, que estaría compuesto por Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Países Bajos. Este núcleo duro podría avanzar con mayor rapidez en áreas clave, como defensa, integración industrial y competitividad económica, sin esperar el consenso unánime de los 27 países miembros.
Además, la caída de las exportaciones debido a la contracción del consumo interno en la UE, junto con la devaluación del dólar y los aranceles impuestos por Trump, encarecen los productos europeos y reducen su competitividad. Esto podría llevar a que países tradicionalmente exportadores, como Finlandia, abandonen la Eurozona y consideren la formación de una Federación Escandinava, compuesta por Noruega, Finlandia, Letonia, Estonia y Lituania, centrada en el comercio entre Europa y Estados Unidos.
Los países del centro y este de Europa (parte de la llamada Europa emergente) formarían el “arco del fracking europeo”, que se extendería desde los Países Bálticos hasta Ucrania, incluyendo a República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria, dependiente de la tecnología de empresas estadounidenses como Chevron o Shell, sin descartar un nuevo conflicto en los Balcanes.
En última instancia, observaremos una disolución progresiva de la actual Unión Europea como ente político, situación que será aprovechada por naciones sub-estatales europeas (como Escocia, Flandes, Bretaña, Alsacia, Córcega, Cataluña, País Vasco, Galicia, Padania, Tirol del Sur, Irlanda del Norte, Cornualles e Isla de Man) para buscar su desconexión, contribuyendo así a la creación de un nuevo mapa geopolítico europeo hacia 2035. De este modo, se habría cumplido el objetivo de EE.UU. de balcanizar Europa, manteniendo a la Vieja Europa como un leal vasallo del imperio.

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Con Información de pagina19.cl

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