Especialista destaca los riesgos para la salud asociados al uso inadecuado de la metformina como método para la pérdida de peso.

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Carlos Meza, profesor, alerta sobre el uso inadecuado de la metformina como pastilla para adelgazar, mencionando efectos secundarios, riesgos nutricionales y errores comunes en su consumo sin supervisión médica.


El uso de metformina, diabetes tipo 2, bajar de peso y uso indebido de medicamentos son temas que generan preocupación entre los especialistas, debido al creciente número de personas que toman este medicamento sin receta médica, buscando adelgazar o utilizarlo como supuesta solución antienvejecimiento. La metformina está destinada a controlar los niveles de azúcar en sangre en pacientes con diabetes tipo 2, y su uso no justificado puede provocar problemas de salud y trastornos alimentarios.


Carlos Meza, académico de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, indica que la metformina es el tratamiento de primera línea para la diabetes mellitus tipo 2, especialmente para quienes presentan resistencia a la insulina. Entre sus beneficios, se encuentra su eficacia comprobada en el control de la glucosa, un buen perfil de seguridad, beneficios cardiovasculares y efectos neuroprotectores y antienvejecimiento que están en estudio.


Sin embargo, el experto advierte que el uso prolongado o sin supervisión médica puede ocasionar efectos adversos que deben ser anticipados y monitoreados. Algunos riesgos incluyen diarrea, náuseas, vómitos, dolor abdominal, flatulencias, carencia de vitamina B12, acidosis láctica y pérdida de peso excesiva o desnutrición. En adultos mayores o personas frágiles, el medicamento podría provocar anorexia, sarcopenia o pérdida de peso no deseada.


El académico también menciona el creciente interés en utilizar metformina más allá del tratamiento de la diabetes, aunque no todos estos usos cuentan con respaldo científico sólido ni justificación clínica. “La metformina es un medicamento efectivo, seguro y económico, pero su verdadero aprovechamiento depende de su prescripción, uso y control correcto”, enfatiza.


Por último, Meza llama la atención sobre errores comunes en la práctica clínica y en la automedicación, como administrar dosis altas sin un ajuste gradual, no educar al paciente sobre su correcto uso, no monitorear los niveles de vitamina B12 en tratamientos prolongados y consumirla sin indicación médica clara. “Esto ocurre cuando la metformina se utiliza para prevenir enfermedades, buscar beneficios antienvejecimiento o bajar de peso en personas sanas, lo que podría resultar más riesgoso que beneficioso”, concluye.

Con Información de chilelindo.org

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