En 2024, más de 1.840 mujeres perdieron la vida a causa del cáncer de mama en Chile. Hasta septiembre de 2025, la cifra ya superaba 1.300 fallecimientos, según el Ministerio de Salud. Estas estadísticas destacan nuevamente al cáncer de mama como una de las principales inquietudes de salud pública en el país, dada su alta incidencia y su grave impacto en la mortalidad femenina.
Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, que se recuerda el 4 de febrero, esta situación cobra especial importancia. Según el informe Desafíos en Cáncer 2025 del Observatorio del Cáncer, se ha observado un incremento sostenido en la incidencia de cáncer en personas menores de 50 años en las últimas décadas, especialmente en tipos de tumores comunes como el cáncer de mama y el cáncer colorrectal. Esto subraya la necesidad urgente de avanzar en la prevención y la detección temprana.
“El Día Mundial contra el Cáncer tiene como objetivo fomentar el diagnóstico temprano y el acceso a información confiable, considerados pilares esenciales para abordar esta enfermedad. Hablar del cáncer de mama no se limita a revisar cifras, sino que implica activar acciones concretas de autocuidado, controles regulares y educación en salud, que pueden influir significativamente en la calidad de vida y la expectativa de vida de miles de mujeres”, indica APROFA, una organización que trabaja en Chile desde hace más de 60 años para abordar esta problemática de salud pública.
Perspectiva clínica desde el lugar de atención
Fernanda Cabrera, enfermera-matrona experta en salud sexual y reproductiva de APROFA, explica que muchas personas llegan a su control ginecológico anual sin síntomas evidentes, y es durante el examen físico de mamas cuando se detectan anomalías que ameritan una derivación a ecografía y/o mamografía, según el caso.
“Por lo tanto, es esencial que las mujeres y personas con mamas realicen autoexámenes de manera periódica, preferiblemente una vez al mes, una semana después de la menstruación. De esta manera, aunque no se perciba nada anormal a simple vista, es posible detectar irregularidades al tacto, evaluar su evolución y consultar rápidamente ante cualquier duda o cambio evidente”, señala.
La especialista enfatiza que el autoexamen mamario no es un método de detección precoz ni sustituye a la mamografía, pero puede ser una práctica valiosa para impulsar el autocuidado y la conciencia sobre el propio cuerpo.
Mara Troncoso, también matrona experta en salud sexual y reproductiva de APROFA, recuerda su experiencia al entregar resultados de mamografías y ecografías mamarias, donde se comunicaba telefónicamente con quienes tuvieron resultados no críticos y se citaba a los que requerían derivación.
«Con frecuencia, las personas acuden a hacerse el PAP, y es en ese momento que el personal de salud aprovecha para informarles sobre la importancia del examen físico de mamas y la necesidad de realizar mamografías o ecografías cuando sea necesario. Sin esta orientación durante el control del PAP, muchas mujeres no estarían al tanto de la necesidad de estos otros exámenes”, añade.
Tres exámenes esenciales para la detección temprana del cáncer de mama
Las expertas de APROFA recomiendan realizar un chequeo anual de salud sexual y reproductiva, preferiblemente con una matrona o ginecóloga, para monitorear el bienestar integral y detectar anomalías a tiempo.
Los principales exámenes de detección son:
– Ecografía mamaria: recomendada desde los 35 años, o antes si hay antecedentes familiares o síntomas sospechosos.
– Mamografía: recomendada a partir de los 40 años en mujeres sin antecedentes, aunque en algunos casos se realiza antes.
– Autoexploración mamaria: Aunque no reemplaza la mamografía, fomenta el conocimiento del propio cuerpo y ayuda a detectar cambios o señales de alerta.
Para estos tres tipos de exámenes, es crucial contar con la asesoría y revisión anual de profesionales de la salud que realicen un control completo de la salud sexual y reproductiva.
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