Detectan la presencia de gripe aviar en la Antártica por tercer año consecutivo.

El Proyecto de Vigilancia de Influenza Aviar Altamente Patogénica (HPAI) ha confirmado la detección del virus H5N1 en varias muestras de la fauna de la Antártica chilena por tercer año consecutivo.

Este organismo, compuesto por el Instituto Antártico Chileno y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Chile, identificó el patógeno en los cuerpos de dos lobos finos, mamíferos de la familia de las focas, así como en un cormorán, ave acuática de la región.

Durante la campaña 2025-2026, el HPAI realiza sus labores en las bases Escudero, Buque Betanzos y O’Higgins, llevando a cabo diagnósticos en tiempo real que respaldan las investigaciones.

En la isla Rey Jorge, donde se ubica la base Escudero, se han encontrado pingüinos y aves muertas, aunque hasta el momento ninguno ha sido confirmado como portador de la gripe aviar.

Comparando con la campaña anterior, se registran menos casos hasta ahora, pero la frecuencia relativa de mortalidad es mayor, especialmente en los lobos finos.

Los especialistas indicaron que esto plantea nuevas preguntas sobre la transmisión de la enfermedad entre especies, así como su impacto en las comunidades del ecosistema y la evolución del virus en condiciones extremadamente frías.

Durante el verano austral 2022-23, no se detectó el H1N1 en la Antártica chilena; sin embargo, surgió hacia el final de la siguiente temporada. En 2024-25, las infecciones aumentaron entre las skuas pardas, aves carroñeras nativas de la zona, y los lobos finos.

En las próximas semanas, se continuará con la recolección y análisis de muestras, y el equipo avanzará en la secuenciación de los casos confirmados para caracterizar genéticamente el virus y buscar información sobre su origen, diversidad y métodos de circulación.

Con Información de www.elperiodista.cl

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