Los especialistas recomiendan seleccionar fibras naturales, prendas holgadas y colores claros para enfrentar las altas temperaturas del verano.
Las recientes olas de calor han suscitado una pregunta fundamental: ¿qué ropa usar cuando el calor se eleva? Más allá de la moda, elegir las telas adecuadas es crucial para mantener el confort.
Braulio Vera, experto en textiles y docente en el Campus Creativo UNAB, advierte que “en climas calurosos se suda intensamente, por lo que es esencial seleccionar telas que permitan la transpiración y la salida del calor corporal”. Recomienda usar ropa suelta y evitar los colores oscuros, que “absorben más luz y, por lo tanto, más calor”.
Las mejores telas para el calor: fibras naturales y transpirables
El experto señala que los tejidos naturales son los aliados ideales en altas temperaturas, ya que regulan el calor y absorben la humedad eficientemente.
El algodón, especialmente si es de buena calidad y 100% natural, es altamente recomendado. “El algodón capta la humedad y retira el calor corporal, ideal para camisas, vestidos y prendas diarias”, señala Vera, añadiendo que cuanto mayor sea la proporción de algodón, mejor será para el verano.
El lino es otro tejido clásico, común en trajes y vestidos veraniegos. “Es una fibra natural que aísla del calor, absorbe la humedad y se seca rápidamente”, explica. Aunque tiende a arrugarse, esto lo asocia con estilos más relajados.
La seda también es reconocida por su capacidad de regular la temperatura. “En verano refresca y en invierno abriga. Es un tejido elegante, con una caída suave y un acabado brillante”, asegura Vera.
El cáñamo, en auge en los últimos años, es similar al lino pero menos propenso a arrugarse. Ofrece excelentes propiedades térmicas y es eficaz en la absorción de humedad. “Suele mezclarse con algodón para suavizar su textura, ya que el cáñamo es un poco más áspero”, añade.
Telas que parecen frescas, pero no lo son
No todas las telas ligeras son adecuadas para el calor extremo. El especialista advierte sobre textiles que pueden ser engañosos. “Algunos que imitan al lino, como ciertos viscosos o rayones texturizados, pueden parecer frescos pero en realidad generan más calor”, explica.
También se desaconseja el uso de nylon, telas gruesas y denim pesado, por su baja transpirabilidad. Y respecto al raso —una mezcla de seda y algodón—, menciona que “aunque cada material por separado es bueno para el verano, combinados pueden formar un tejido más denso y menos respirable”.
¿Y la lana en verano?
Aunque se asocia con el invierno, la lana también tiene propiedades aislantes útiles en climas cálidos. “La lana capta la transpiración y la libera al exterior, manteniendo la piel seca”, comenta Vera, recordando que antiguas culturas la utilizaban en zonas desérticas. Sin embargo, su uso es cuestionado y depende del tipo de lana y el diseño de la prenda.
Mezclas de fibras y sostenibilidad: una tendencia en alza
Al escoger una prenda, el experto sugiere verificar siempre la etiqueta y el porcentaje de fibras. Las mezclas pueden ofrecer beneficios en durabilidad, costo y comodidad. Las más comunes son algodón/poliéster, lino/algodón y lana/algodón.
Además, Vera resalta el avance en mezclas sostenibles y fibras biodegradables, como la fibra de piña, producida a partir de hojas sobrantes de cultivos. “No requiere recursos ambientales adicionales y ha surgido como respuesta a la demanda de textiles más respetuosos con el medio ambiente”, señala.
En un contexto donde las temperaturas extremas están en aumento, elegir adecuadamente qué ponernos es esencial no solo por estilo, sino también por salud, confort y adaptación al cambio climático.
Con Información de chilelindo.org