Aumento de la inseguridad afecta comercios y comunidades.

Por Andrés Bogolasky, Presidente de la Asociación Gremial Marcas del Retail (MDR).

La violencia relacionada con asaltos y actos vandálicos contra comercios ya no puede considerarse como sucesos aislados. En las primeras semanas de 2026, Santiago ha sido escenario de robos de gran violencia en tiendas y centros comerciales, donde se han utilizado armas de alto calibre y se han llevado a cabo ataques coordinados, generando un nivel de intimidación que pone en peligro tanto a empleados como a clientes.

Actualmente, no son suficientes los diagnósticos ni los anuncios generales; el país requiere propuestas concretas y verificables en materia de seguridad, aprendiendo de experiencias internacionales que han demostrado su efectividad. Por ejemplo, varios países desarrollados han logrado reducir drásticamente la delincuencia mediante el análisis de datos en tiempo real, patrullajes focalizados y una colaboración eficaz entre la policía, los municipios y las fiscalías. Además, se ha implementado un diseño urbano seguro, con una adecuada iluminación y la recuperación del espacio público. Estos ejemplos evidencian que la seguridad mejora al combinar datos (IA), patrullaje focalizado, coordinación institucional y urbanismo seguro.

Estas herramientas no son ideológicas ni meras pruebas; funcionan cuando hay decisión política, coordinación institucional y evaluación continua. Este fenómeno se está intensificando y nos afecta de norte a sur, por lo que las autoridades deben comprometirse a adoptar medidas específicas: aumentar la presencia policial en zonas comerciales, garantizar una persecución penal efectiva de las bandas organizadas y emplear tecnología de manera inteligente, como más cámaras capaces de detectar vehículos sin patentes o reportados como robados.

Asimismo, las autoridades municipales y regionales no pueden quedar excluidas, ya que la seguridad local necesita liderazgo, gestión y planificación. Proteger los espacios comerciales implica proteger la vida cotidiana de las personas. Sin seguridad no hay convivencia, ni empleo, ni desarrollo posible; recuperar la seguridad es una urgencia que no admite más discusión.

Con Información de www.elperiodista.cl

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