Este lunes, aproximadamente 30.500 hogares en el suroeste de Berlín siguen sin electricidad debido a un presunto sabotaje ocurrido el sábado, reivindicado por un grupo de extrema izquierda. Este incidente afectó inicialmente a 45.000 viviendas y el gobierno alemán lo ha condenado “en los términos más severos”.
En una rueda de prensa, el alcalde de Berlín, Kai Wegner, informó que este “grave atentado” impactó a cerca de 100.000 ciudadanos de aproximadamente 45.000 hogares. Sin embargo, señaló que el suministro ha sido restablecido para 14.500 hogares y alrededor de 500 comercios, lo que representa un cuarto de los afectados iniciales.
“La situación sigue siendo un desafío”, apuntó Wegner, quien agregó que se han habilitado albergues de emergencia y se coordina apoyo con hoteles para acoger a los vecinos perjudicados. Además, destacó que 46 de las 47 residencias de ancianos ya están reconectadas a la red eléctrica.
El alcalde también abordó las críticas sobre la demora en las reparaciones, afirmando que, según el operador, los trabajos no finalizarán antes del jueves próximo.
Wegner enfatizó la “complejidad” de los daños en el cableado y subrayó que las bajas temperaturas complican las labores de reparación, añadiendo que se están evaluando alternativas para reconectar a los hogares que aún no tienen luz, calefacción y, en muchos casos, cobertura móvil.
La senadora de Interior, Iris Spranger, criticó a los responsables del sabotaje, argumentando que se trata de “terrorismo de izquierdas”, y solicitó que la Fiscalía General del Estado tome las riendas de la investigación.
El supuesto atentado fue reivindicado en un comunicado publicado en internet por el autodenominado “Grupo Volcán”, un colectivo que se dice anarquista y que ha asumido varios ataques contra infraestructuras desde 2011.
En su manifiesto, el “Grupo Volcán” asegura que su intención no era perjudicar a las personas, sino sabotear la central de gas de Berlín Lichterfelde, alegando razones medioambientales y de oposición al capitalismo.
El portavoz adjunto del gobierno alemán, Sebastian Hille, declaró que un ataque de esta naturaleza contra la infraestructura eléctrica es un delito grave que no puede justificarse de ninguna forma, poniendo en riesgo a personas vulnerables, como pacientes hospitalarios, ancianos y familias con niños pequeños.
Hille también remarcó que la prioridad inmediata es restaurar el suministro eléctrico y destacó la necesidad de esclarecer los hechos con rapidez para que los responsables sean llevados ante la justicia.
Por su parte, una portavoz del Ministerio del Interior, Sonja Kock, explicó que la Oficina para la Protección de la Constitución está analizando el comunicado de reivindicación, aunque aclaró que el examen aún no ha concluido.
No obstante, indicó que últimamente se ha observado un aumento cualitativo en los ataques a infraestructuras críticas, destacando que la quema de cables suele ser una táctica común en círculos de extrema izquierda.
Con Información de www.lanacion.cl