Periodista y editora internacional.
LATAM atraviesa una reconfiguración obligada debido a la intervención en Venezuela y el aumento de tensión con México. La administración Trump implementa activamente una doctrina de intervención selectiva y se esfuerza por consolidar su control sobre los recursos energéticos de Venezuela a través de acuerdos con petroleras internacionales y una administración local alineada a sus intereses, además de amenazar con operaciones militares terrestres en México para «luchar contra los cárteles». Este movimiento dual, sumado a un acercamiento pragmático hacia el presidente de Colombia, Gustavo Petro, evidencia una estrategia que erosiona la capacidad de respuesta unificada de la región, priorizando los intereses estadounidenses en seguridad y recursos por encima de la soberanía de los estados.
La agenda económica regional también enfrenta desafíos considerables: la posible firma del acuerdo UE-Mercosur, esencial para la independencia comercial sudamericana, está en riesgo por las resistencias internas en Europa. Mientras tanto, economías como las de Argentina, Bolivia y Brasil sufren presiones fiscales y sociales urgentes, y el espectro de la inestabilidad política vuelve a manifestarse en Perú. Este panorama divide las prioridades de los actores principales, dificultando la coordinación efectiva frente a los retos externos y aumentando la vulnerabilidad ante presiones unilaterales como las ejercidas por el gobierno estadounidense.
El riesgo más inmediato es una escalada militar en la frontera México-EE.UU., que podría desestabilizar toda la región y provocar una crisis humanitaria. El éxito o fracaso de la transición controlada en Venezuela, donde la presidenta interina Delcy Rodríguez navega entre gestos de apertura y la «supervisión» estadounidense, servirá como precedente para futuras intervenciones. Al igual que el silencio ante estas intervenciones y la falta de capacidad de respuesta de los países latinoamericanos. ¿Podrá América Latina establecer una posición diplomática fuerte y cohesionada, diversificar sus alianzas comerciales sin temor y defender el multilateralismo? Esto podría ser crucial para prevenir la consolidación de un nuevo orden hemisférico basado en la subordinación y la imposición unilateral del poder.
Con el interés que genera LATAM en la actualidad, estamos frente a una oportunidad histórica para construir un organismo fundamentado en el realismo que limite a las potencias, desde la Secretaría General de la ONU, un rol que deberíamos asumir como región. Si conseguimos consensuar una candidatura común, capaz de ser un fuerte y decidido contrapeso ante los abusos internacionales, comprometida con la defensa del multilateralismo y la resolución pacífica de controversias, será una mujer quien lidere la ONU en 80 años de historia, y deberá realizar los cambios urgentes que este foro necesita para evitar caer en la misma ineficacia y complicidad silente que caracterizó a la toujours naïve, Liga de las Naciones.
Relacionado
Con Información de pagina19.cl