Una herida mundial que requiere compromiso y acción antes de 2030.

Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina

El 6 de febrero se observa el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), una práctica que afecta a más de 230 millones de niñas y mujeres en todo el mundo y que, según la ONU, constituye una grave violación de los derechos humanos.

La MGF abarca procedimientos que implican la resección parcial o total de los genitales externos femeninos o cualquier lesión en los órganos genitales por razones no médicas. La OMS clasifica cuatro tipos principales de MGF, desde la extirpación del clítoris (tipo 1) hasta la infibulación o cierre casi completo de la vulva (tipo 3), incluyendo otras prácticas como pinchazos o cauterización (tipo 4). Desde 2016, han aumentado en aproximadamente 30 millones los casos, lo que representa un incremento del 15%. Se estima que cada año, más de 4 millones de niñas están en riesgo de ser sometidas a esta práctica. El costo para los sistemas de salud por las complicaciones asociadas asciende a alrededor de 1,4 mil millones de dólares anuales y se proyecta que aumentará si no se toman medidas rápidas para eliminarla.

La mayoría de los casos se concentran en África, donde hay aproximadamente 144 millones de sobrevivientes, seguidos de Asia con alrededor de 80 millones y Oriente Medio con más de 6 millones. Aunque existe en pequeñas comunidades de otros continentes y en migrantes, los países con las tasas más altas en mujeres de entre 15 y 49 años incluyen Somalia, Guinea y Yibuti, donde casi todas las mujeres han sido mutiladas. En otros lugares como Sudán, Mali, Egipto, Eritrea o Sierra Leona, la práctica es también común, con variaciones según la región y la etnicidad. Por otro lado, países como Uganda, Camerún y Níger presentan prevalencias nacionales muy bajas, indicando que la MGF no es una característica uniforme de «África», sino que se limita a comunidades específicas. Un informe reciente ha documentado casos de MGF en 94 países, subrayando su presencia en ciertas partes de Asia, Oriente Medio, América Latina y en países receptores de migrantes.

En muchas comunidades, la MGF se considera una norma social: las familias temen el rechazo o el estigma, y creen que sus hijas no podrán casarse si no se someten a esta práctica. Se asocia a la feminidad y a ideales de pureza y control de la sexualidad femenina. Aunque ninguna religión mayoritaria la legitima, algunas personas la defienden en nombre de la religión, mientras que la posición de líderes religiosos puede tanto promover su abolición como su continuidad. La tradición, la desigualdad de género y la noción de «siempre se ha hecho así» alimentan la práctica entre quienes son conscientes de sus riesgos. Además, en algunos contextos, se ha incrementado la “medicalización”, donde profesionales de la salud realizan la mutilación con la creencia de que es “más segura”, algo que la OMS condena.

La MGF no presenta ningún beneficio para la salud y causa daños a un tejido genital sano, interfiriendo en funciones corporales básicas. Sus complicaciones inmediatas pueden incluir dolor extremo, hemorragias, infecciones y hasta la muerte. A largo plazo, puede causar infecciones recurrentes, dolor intenso durante las menstruaciones, complicaciones en el parto y afectaciones psicológicas como la depresión y el trastorno de estrés postraumático.

En 2008, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó una resolución que solicita la eliminación de la MGF y la coordinación de acciones a nivel en salud, educación y justicia. La OMS proporciona directrices para el personal sanitario, insta a rechazar la práctica de la MGF y capacita para tratar sus complicaciones. Desde 2008, UNICEF y el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) lideran un programa que busca la erradicación de la MGF en 18 países de África y Oriente Medio, trabajando con gobiernos y organizaciones comunitarias.

Este programa promueve cambios legales, campañas de sensibilización, educación integral y apoyo médico y psicosocial a las sobrevivientes, así como alternativas económicas para quienes dependían de la MGF. Según datos recientes, las intervenciones de UNFPA han logrado que en 2024 se prevé que aproximadamente 290,000 niñas eviten ser sometidas a la MGF, aunque la ONU advierte que el ritmo actual de abandono debe acelerarse significativamente para alcanzar la meta de erradicación en 2030.

Diversas ONG, incluidas redes de supervivientes y organizaciones feministas africanas, trabajan en el terreno documentando casos y presionando por leyes efectivas. Enfatizan la importancia de empoderar a las niñas y mujeres, involucrar a hombres y líderes comunitarios, y asegurar la aplicación de leyes junto con la provisión de educación y servicios de salud.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/02/dia-internacional-de-tolerancia-cero-con-la-mutilacion-genital-femenina-una-herida-global-que-exige-compromiso-y-accion-hasta-2030/

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