Sobrepasar las fronteras

Mambru.info

Entre las palabras que vas a leer, hay ecos de un libro o de varios. ¿Conoces El tigre y la nieve? Es una novela de Fernando Butazzoni que narra la historia real de una uruguaya detenida en el campo de exterminio de La Perla, en Argentina, durante la dictadura del general Videla. Al igual que el narrador, creo en el poder transformador de las cartas. Imagino que un mensaje bien redactado, con la combinación adecuada de dramatismo, un toque de humor negro y una sutil referencia a una “única salida”, puede mover montañas. Podéis calificar esta creencia como ingenua, incluso descabellada, pero es la perspectiva que comparten aquellos de nosotros que confiamos en la escritura y en la palabra como herramientas para mejorar nuestras vidas y, en consecuencia, el mundo. Así que, aquí está mi carta, o podría decir nuestra carta.

En estos días grises, mientras algunos hombres pequeños nos gritan que son los más fuertes del planeta, una multitud anónima de nuevos parias, trabajadores de la educación, familias y estudiantes se esfuerzan, nos esforzamos, contra el viento y las mentiras, por levantar una huelga. Afirmamos que sobran las razones y que la supervivencia de la educación pública aragonesa está en juego. El gobierno de PP y VOX extrae beneficios en Las Cortes de Aragón, escuchando el tintineo de los 25 millones de euros de dinero público que planean destinar a la enseñanza privada, sacrificando la ya complicada salud de los centros públicos. Destruirán aulas y empleos públicos para favorecer a la patronal de la enseñanza, al adoctrinamiento católico y “de clase”. Azcón o asco. Da igual.

En estos días grises, mientras algunos hombres pequeños nos gritan que son los más fuertes del planeta, una multitud anónima de nuevos parias, trabajadores de la educación, familias y estudiantes se esfuerzan, nos esforzamos, contra el viento y las mentiras, por levantar una huelga.

Y hablando de millones… ¿qué pasaría si sumáramos a esos 25 millones el derroche en la maquinaria bélica española, que supera los 33.000 millones, y otro tanto, al menos, de gasto militar oculto? ¿Qué se podría hacer por la educación pública? ¿Seguirían cayendo las ventanas del instituto de mi hija? ¿Quedarían los niños de infantil sin alguien que les ayudara? ¿Continuarían abrigándose con mantas para pasar el invierno en clase?

La huelga que se aproxima, para los próximos días 20, 21 y 22 de enero, es justa y necesaria. Como todas las que llevan a cabo las personas honradas y trabajadoras. Recordemos que una de las primeras huelgas de la historia ocurrió durante la construcción de la tumba de Ramsés III en Egipto, donde los trabajadores pararon para exigir el pago de su salario. La huelga es una herramienta poderosa de desobediencia civil que busca lograr cambios políticos y sociales. Nuestros gobernantes actuales, los nuevos faraones del siglo XXI, se merecen esta huelga; ojalá sus planes se queden en el camino.

Aunque hoy las huelgas están reguladas por la ley, han sido históricamente el motor de nuestros grandes movimientos transformadores. La esencia de la desobediencia civil radica en la no cooperación, y la huelga es su más clara expresión, ya que detiene el funcionamiento del sistema para forzar cambios ante decisiones que consideramos demasiado graves para resolver solo a través del diálogo. Y funciona, porque el poder de quienes nos gobiernan depende de nuestra obediencia. Cuando el Estado deja de proteger nuestros derechos fundamentales, en este caso, el derecho a una educación digna y de calidad, la desobediencia se convierte en un acto ético de lealtad hacia la justicia. La investigadora y profesora de Harvard, Erica Chenoweth, coautora con Maria J. Stephan del libro Why Civil Resistance Works: The Strategic Logic of Nonviolent Conflict, concluye que las campañas de resistencia civil no violenta tienen el doble de éxito que otras formas de protesta; afirma que ningún gobierno puede resistir cuando el 3.5% de su población se involucra activamente en una protesta no violenta sostenida.

Y hablando de millones… ¿qué pasaría si sumáramos a esos 25 millones el derroche en la maquinaria bélica española, que supera los 33.000 millones, y otro tanto, al menos, de gasto militar oculto? ¿Qué se podría hacer por la educación pública?

Sin embargo, concentrémonos en la palabra “sostenida”. No deberíamos hacer de esta huelga una huelga “a la carta”, pues perdería su efectividad. El éxito de la resistencia civil, al igual que en otras áreas de la vida, depende del compromiso que demostremos. Reducir los días de huelga por razones superficiales no nos llevará a ningún lado. La ley del mínimo esfuerzo no sirve; lo que sí funciona es la coherencia.

Hablo por experiencia. La perseverancia de muchos de nosotros fue clave para terminar con el servicio militar obligatorio, en una lucha que abarcó desde la aparición del primer grupo de objeción de conciencia en los años setenta hasta su despenalización en 2001. La tenacidad de nuestro movimiento popular acabó con 231 años de mili. No fue un camino fácil; las muertes de insumisos como Kike Mur y Unai Salanueva evidencian la dureza de la lucha. Después de tantos años, aún las cicatrices persisten, pero no hay duda de que valió la pena. Traspasamos límites, las normas y el miedo, para hacer posible lo “imposible”.

Traspasemos esos límites, a pesar de las presiones, las manipulaciones y los rumores que buscan desacreditar nuestra huelga. Que si no es el momento por coincidir con las elecciones, que la huelga está prohibida en estas circunstancias, que si el alumnado no tiene reconocido este derecho, etc. También hay amenazas sobre la mesa. Yo mismo he recibido una por criticar la oposición a la huelga. Pero con Audre Lorde en mente, respondo: “Tu silencio no te protegerá”.

Aunque hoy las huelgas están reguladas por ley, han sido históricamente el motor de nuestros grandes movimientos transformadores. La esencia de la desobediencia civil radica en la no cooperación, y la huelga es su más clara expresión.

Prendo el móvil y me sorprende Judith Butler, autora de El género en disputa y La fuerza de la noviolencia. Ella dice que “debemos imaginar, en contra de los realistas que afirman que todo se está destruyendo, que debemos volver a ser soñadores, y no avergonzarnos por ello, diciendo a muchos que podemos imaginar juntos y generar un movimiento masivo de resistencia”. Lo cierto es que la realidad aún puede ser transformada, y no tenemos por qué conformarnos con el mundo tal como está. Este mundo, en su estado actual, no es el único posible.

Voy concluyendo… Regreso al inicio de esta carta, a la frase del poeta Li Huen que da inicio a la novela mencionada. Dice así: “Como un tigre ha de ser la verdad, y la nieve no podrá borrar sus huellas”. Espero que esta huelga perdure, que la pureza de su verdad se convierta en una fuerza indomable capaz de derribar el miedo, las injusticias y hasta gobiernos.

Pronto amanecerá. Cruz, la profesora, ya se ha ido a sus clases; me sonrió al verlo salir, vestía con orgullo su camiseta de la Marea Verde. Maya se apresura para llegar al instituto, mientras Ibón se levanta bostezando para comenzar otra jornada escolar. Rutina y prisa, como siempre. Enciendo la radio y escucho las noticias. El machote del año amenaza con bombardear otra tierra lejana, mientras los soldados israelíes abaten a una niña “sospechosa”. Palestina sigue sufriendo. Anuncian nuevos recortes sociales, necesarios para cumplir con la alianza militar. ¿Qué futuro nos espera? No hay tiempo que perder; tomo de la mano a mi pequeño, no quiero llegar tarde. No podemos permitirnos llegar tarde. Pronto volveremos a abrir las grandes alamedas y pasearemos por ellas. Mañana, pasado y más allá, será el día de la huelga.


Gráfico de la evolución del Gasto Militar desde 1997 declarado por el 'Ministerio' de Defensa y el gasto militar oculto revelado por los estudios de Rois y Utopía Contagiosa. Oscurantismo sin límites

*El autor de este texto, Chabier Nogueras Corral, es librero de La Pantera Rossa y activista del colectivo antimilitarista de Zaragoza Mambrú.

El artículo original se puede leer aquí

Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/01/https-mambru-info-traspasar-los-limites/

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