Reescribe este titular La guerra con Irán y la política económica agravan la división en el Partido Republicano

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Gobernadores republicanos negocian directamente con Canadá, tribunales bloquean los aranceles de Trump y medios conservadores cuestionan la guerra con Irán.
La fractura interna en el Partido Republicano se agrava por la política económica y el conflicto en Oriente Medio, debilitando la imagen de invencibilidad del presidente a las puertas de las elecciones legislativas de 2026 («midterm elections»).

El aura de invencibilidad de Trump se está desmoronando

Las crecientes fisuras en el seno del Partido Republicano, provocadas por el unilateralismo generalizado de Trump, su caótica política exterior y ahora la guerra por elección propia contra Irán, están agudizando una vieja división entre nacionalistas populistas, conservadores institucionalistas, moderados pro-empresariales e incluso los halcones de la seguridad tradicionales.

Gobernadores, republicanos de estados dependientes del comercio exterior y sectores de la clase donante ven cada vez más el aventurerismo doméstico y exterior de Trump como algo electoralmente tóxico, económicamente dañino y corrosivo para el liderazgo de EE.UU.

Sin embargo, las pruebas de lealtad impuestas por las primarias hacen que una rebelión abierta resulte costosa.

Los siguientes 9 casos ofrecen señales claras de la creciente vulnerabilidad de Trump, la cual probablemente se intensificará aún más a medida que se acerquen las elecciones de medio mandato.

Los republicanos de Indiana rechazan la exigencia de redistribución de distritos de Trump

En diciembre de 2025, el Senado de Indiana, de mayoría republicana, rechazó un mapa congressional impulsado agresivamente por Trump que probablemente habría hecho cambiar de signo los dos escaños demócratas del estado en la Cámara de Representantes de EE.UU. Veintiún senadores republicanos se unieron a todos los demócratas para derrotar el gerrymandering a mitad de década por 31-19, el primer rechazo directo a los esfuerzos de redistribución de Trump por parte de su propio partido.

En diciembre de 2025, Trump presionó al Senado de Indiana, de mayoría republicana, para que aprobara una reconfiguración de los distritos electorales del estado diseñada para arrebatar sus dos escaños al Partido Demócrata. Pero 21 senadores republicanos rompieron la disciplina de partido y se unieron a la oposición para tumbar el plan por 31-19. Fue el primer rechazo directo e inapelable que el Partido Republicano (o “GOP”, que corresponde a «Grand Old Party», apodo histórico que se utiliza desde finales del siglo XIX) infligía a los intentos de Trump de dibujar el mapa político a su medida.

El Congreso rechaza el paquete de asignaciones presupuestarias de Trump

En el paquete final de asignaciones para el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), el Congreso rechazó casi todos los recortes propuestos por Trump, valorados en 33.000 millones de dólares, que incluían profundas reducciones en los programas de prevención y tratamiento contra la drogadicción, además de la eliminación del Programa de Asistencia de Energía para Hogares de Bajos Ingresos. En una verdadera revuelta republicana, un bloque sustancial de senadores y representantes del GOP se unió a los Demócratas para impulsar y luego aprobar un proyecto de ley bipartidista que desafiaba abiertamente la agenda de austeridad más amplia de Trump.

Fallo del Tribunal Supremo sobre los aranceles

El 20 de febrero de 2026, el Tribunal Supremo falló, por 6-3, que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no autoriza a un presidente a imponer aranceles. La sentencia invalidó así los amplios gravámenes que Trump había decretado (al amparo de esa Ley) contra numerosos socios comerciales, incluidos los aranceles «recíprocos» lanzados en 2025. Trump se vio muy afectado por el fallo, que subrayó que la autoridad fiscal, incluidos los aranceles, pertenece al Congreso, no al Poder Ejecutivo.

Deserción de senadores y representantes

Varios senadores y miembros de la Cámara de Representantes del GOP se unieron a los Demócratas en resoluciones que ponían fin a la «situación de emergencia nacional», que Trump utilizó para justificar los aranceles globales, desafiando directamente su autoridad. Los cuatro senadores republicanos, Mitch McConnell, Rand Paul, Susan Collins y Lisa Murkowski, votaron discrepando para poner fin a esa emergencia, y otros seis Republicanos en la Cámara se unieron a una resolución liderada por Demócratas para terminar con los aranceles de Trump impuestos a Canadá. Estas medidas, son una de las primeras reprimendas Republicanas claras y directas a su presidencia, señalando una ruptura pública e inusual dentro del partido. Aunque se enfrentan a un probable veto, estas votaciones expusieron públicamente las fracturas en su propio grupo parlamentario debido a los costes económicos y políticos de la guerra comercial.

Gobernadores se relacionan directamente con Canadá

Catorce gobernadores de EE.UU., incluidos tres Republicanos, especialmente de Estados fronterizos y manufactureros, han intensificado sus contactos directos con líderes canadienses para preservar las cadenas de suministro transfronterizas. Gretchen Whitmer, de Míchigan, entre otros, ha cortejado públicamente a socios canadienses y ha presionado a Trump para que cambie de rumbo, argumentando que sus aranceles a Canadá dañan la fabricación de automóviles y las economías estatales. Alineándose con ello de modo efectivo con Canadá contra la política de Washington.

Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia rechaza Orden ejecutiva de Trump

En un caso que ha acaparado la atención pública y mediática, el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia rechazó la solicitud del Departamento de Justicia para retrasar las audiencias sobre las apelaciones relacionadas con las órdenes ejecutivas de Trump que sancionaban a cuatro grandes bufetes de abogados, acelerando en cambio los argumentos junto con una disputa relacionada sobre los permisos de acceso a información clasificada.

Cuatro jueces federales ya habían prohibido permanentemente las órdenes por considerarlas represalias inconstitucionales que coartaban la libertad de expresión y las garantías del debido proceso (el derecho a un juicio justo y a la defensa).

Malestar Republicano por los poderes bélicos presidenciales «extended»

Incluso cuando la mayoría de los senadores republicanos votaron en contra de una resolución para limitar los poderes presidenciales bélicos de Trump con respecto a Irán; varios legisladores del GOP expresaron en privado sus reservas y evitaron calificar públicamente la creciente campaña como una «guerra». Una contestación interna que pone de relieve su incomodidad con la escala y la naturaleza indefinida del conflicto. Su renuencia a adoptar plenamente la narrativa presidencial sugiere que, si aumentan las bajas o los costes, la resistencia visible dentro del partido podría intensificarse rápidamente.

Voces conservadoras que cuestionan la guerra con Irán

Varios comentaristas conservadores prominentes y medios de comunicación de derechas han expresado serias dudas sobre la campaña de Trump en Irán, calificando sus objetivos de «confusos» y advirtiendo que la guerra carece de una estrategia clara o un final definido y, por tanto, se corre el riesgo de repetir los fracasos de la guerra en Irak. Este escepticismo abierto por parte de Medios de comunicación, habitualmente simpatizantes, subraya cómo el conflicto con Irán está tensando la coalición del centro-derecha que antes respaldaba su política exterior de forma refleja o sin apenas discusión.

Condena a los cambios de Trump desde la cúpula militar

Por último, el General de División retirado Paul Eaton, quien sirvió como Comandante del Ejército durante la Operación Libertad Iraquí, alertó públicamente sobre la reorganización de la alta cúpula militar por parte de la administración Trump, calificando estos cambios de personal significativos en la cadena de mando, como asimilables a purgas en el seno de las Fuerzas Armadas, basadas en la lealtad al presidente y gabinete, similares a tácticas autoritarias históricas.

En una entrevista con The Guardian, del 5 de enero de 2026, el General Eaton advirtió sobre un —«problema de estalinismo», en el Pentágono. Evocando en ello las purgas con las que Stalin eliminó a «los mejores y más brillantes elementos de la cúpula militar». El general equiparó explícitamente las medidas de la era Trump con aquellas otras purgas de oficiales de la Rusia de Stalin (1936-1938), argumentando que se estaban politizando las fuerzas armadas.

El General de División Eaton advirtió que nombrar comandantes por lealtad política compromete la independencia y la eficacia de los militares. Semejante politización, argumentó, corre el riesgo de que las decisiones estratégicas se tomen no por méritos, sino para servir a los intereses políticos presidenciales. Ahora que esto se ha hecho público, perjudica seriamente a Trump ante los ojos de los altos mandos militares, lo que representa otro revés para él. Especialmente ahora que la guerra con Irán parece no haber sido sometida a una evaluación y un escrutinio exhaustivos por parte de la alta cúpula y su duración y que hacer después no están claros.

El tiempo le muerde los talones a Trump

El aura de invencibilidad de Trump se está erosionando en dos frentes y a la vista de todos. Por un lado, en el ámbito nacional, donde un creciente bloque de republicanos, gobernadores y aliados empresariales tratan ahora sus políticas internas como un verdadero lastre político y económico. También en el plano internacional, los aliados (entre los que ya, hasta los incondicionales, son escépticos sobre la fiabilidad de Washington), interpretan la visible disidencia Republicana y los sucesivos contrapesos judiciales a las políticas de Trump y su gabinete (los “checks and balances”, del sistema estadounidense, entre los Poderes del Estado) como señales de que los compromisos de EE.UU. son contingentes, cuestionables y reversibles.

En conjunto, estos factores han animado a Canadá, Europa y los socios del Indo-Pacífico a cubrirse las espaldas y diversificar sus lazos económicos, y a restar importancia a las amenazas e incentivos de Trump en la mesa de negociación. Estos cambios, sumado al creciente número de Republicanos aterrorizados ante la perspectiva de enfrentarse a unos votantes furiosos en sus propios distritos electorales, provocarán deserciones; harán añicos la unidad del GOP y erosionarán drásticamente la aparente invencibilidad de Trump.

Trump se enfrenta ahora a un doble ajuste de cuentas en medio de una guerra desastrosa: porque vemos un Partido Republicano cada vez más fracturado; y unos aliados cada vez más desafiantes, que ya no temen su fanfarronería ni confían en su palabra. Esta doble erosión de la lealtad y la capacidad de presión pesará sobre cada Distrito electoral, cada candidatura y todo cálculo de cara a “las elecciones de medio mandato”, de 2026 (probablemente a primeros de noviembre).

Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/03/la-guerra-con-iran-y-la-politica-economica-agravan-la-division-en-el-partido-republicano/

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