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«Estamos asistiendo a un intento de acabar con los medios relativamente libres de Occidente y con el debate democrático abierto sobre la política internacional.
La guerra es paz, la agresión es defensa.
Internet y las redes sociales ya no son la esfera pública abierta y descentralizada que eran hace veinte años. Hoy son sistemas de información filtrados, seleccionados y manipulados políticamente, en los que ya no se puede confiar.
TFF tiene ahora que abrirse paso en medio de todo esto.»
Por Jan Oberg, director y cofundador de TFF
Durante la última década en la Fundación Transnacional hemos asistido a una profunda transformación del entorno informativo a nivel Global. Lo que antes parecía un espacio digital abierto y pluralista se ha convertido, gradualmente, en un sistema estrictamente gestionado y politizado en el que ciertas narrativas se amplifican, mientras que otras son silenciosamente marginadas.
Este cambio no ocurrió de la noche a la mañana. Se desarrolló por oleadas, comenzando alrededor de 2016 y acelerándose dramáticamente hacia 2022. Como nuestra organización TFF trabaja precisamente en los campos donde el control narrativo se ha endurecido más. Es decir, todo lo relacionado con la paz, el análisis de conflictos, la neutralidad y la geopolítica crítica, por ello hemos sentido estos cambios directamente.
Como hemos sostenido desde hace tiempo, la paz ha sido borrada del debate público, los Medios, la investigación y la política. La paz como tema central y legítimo se está desvaneciendo.
Es más, privar deliberadamente a los ciudadanos de su derecho a elegir la información que necesitan, para formar sus opiniones y visiones del mundo, es un acto de violencia, y también es una violación de los derechos humanos.

2016–2017: El primer punto de inflexión
El año 2016 marcó el comienzo de una nueva era. Las elecciones presidenciales de Estados Unidos y el referéndum del Brexit desencadenaron un pánico político y mediático sobre las «noticias falsas» o Fake-news, la «desinformación» y la «influencia extranjera».
En Washington, el Congreso de Estados Unidos llevó a cabo una serie de audiencias de alto perfil en 2016-2017 donde Facebook, Google y Twitter fueron presionados públicamente para «asumir la responsabilidad» sobre el contenido político. ¹
En Bruselas, la Comisión Europea comenzó a redactar lo que más tarde se convertiría en el Código de Prácticas sobre Desinformación (2018), un marco que efectivamente exigía a las plataformas vigilar el contenido o enfrentarse a consecuencias regulatorias.²
Para TFF, sin embargo, el impacto más inmediato provino de la guerra en Siria.
Siria: “El caso de prueba” en cuanto al Control Narrativo en la Red
En diciembre de 2016, estaba en una misión de investigación de hechos a Damasco, Siria, y visité Alepo; justo cuando la parte oriental de la ciudad estaba siendo retomada por las fuerzas gubernamentales. Lo que vi sobre el terreno,… la complejidad, el sufrimiento de todos los bandos, la ausencia de la narrativa simplista del bien contra el mal que dominaba los medios occidentales. Me sentí en la obligación de escribir análisis que desafiaban la historia predominante, la narrativa dominante construida en Occidente, o la supuesta “única verdad”.
La reacción fue inmediata. Contacté con unos 40 medios de comunicación occidentales, la mayoría de los cuales no estaban presentes en Alepo en ese momento (y ninguno de Escandinavia). O nunca respondieron, rechazaron mi oferta de publicar mis artículos y/o mis fotos de la destrucción total, o me dijeron que estaba mintiendo.
En Facebook, en cuanto a mi o TFF, el alcance orgánico cayó de 1100-1200 a 10-15 personas, aproximadamente un 1%, durante los meses inmediatamente posteriores.
Los artículos que normalmente llegaban a muchos miles de lectores, de repente desaparecieron de la visibilidad. La interacción se desplomó. Las búsquedas en Google enterraron a TFF muy por debajo de los medios convencionales. En 2017, el presidente ejecutivo de Google/Alphabet, Eric Schmidt, dijo en una conferencia de seguridad que Google había bajado el rango de los presuntos sitios de propaganda; TFF era, obviamente, uno de ellos.
Quedó claro que algo había cambiado. No por ningún error de nuestra parte, sino porque nuestro informe no se alineaba con el marco geopolítico dominante del conflicto.
Esto no fue algo único para nosotros. Informes del Laboratorio de Investigación Forense Digital del Consejo Atlántico³ y del Centro de Participación Global del Departamento de Estado de EE. UU.⁴ enmarcaron repetidamente los análisis alternativos a la verdad oficial sobre Siria como «propaganda».
Las plataformas respondieron reduciendo de forma silenciosa la visibilidad de estos contenidos. No los prohibieron, solo hicieron que menos personas los vieran.
2018–2020: El auge de las llamadas «Fuentes Autorizadas»
Después del escándalo de Cambridge Analytica, las plataformas introdujeron una nueva doctrina: impulsar las ‘fuentes autorizadas’ y suprimir los ‘contenidos límite’ (ese tipo de información que, sin ser abiertamente ilegal, es controversial, o se mueve en la frontera de lo aceptable para el discurso dominante).
Google y YouTube anunciaron explícitamente que se priorizarían los medios de comunicación convencionales y los alineados con los Gobiernos.⁷ Las voces independientes o alternativas serían degradadas algorítmicamente — incluso si no violaban ninguna regla.
Este fue el período en el que TFF comenzó a ver un largo y constante declive en la visibilidad. Los análisis sobre la OTAN, Siria, las negociaciones de paz y la militarización occidental. Son los temas que habíamos cubierto durante décadas, que de repente fueron tratados como problemáticos por sistemas automatizados, diseñados para privilegiar y priorizar las perspectivas autorizadas del sistema establecido.
Una confirmación sorprendente provino de mi propia actividad en Facebook. Las publicaciones sobre temas domésticos daneses y suecos continuaron recibiendo alta interacción. Pero las publicaciones sobre asuntos internacionales, como la OTAN, Ucrania, Siria, política exterior de EE. UU., justo esas no recibieron casi ninguna.
El contraste era demasiado marcado para explicarse solo por el interés de la audiencia. Claramente era filtrado temático y dirigido, no una segmentación personal.
«El tiempo de una internet abierta se ha ido; y lo que queda es una realidad seleccionada moldeada por manos invisibles de la kakistocracia militarista.»
2022: La guerra de Ucrania y el segundo punto de inflexión en el proceso
La invasión rusa de Ucrania desencadenó la ola por el control de los contenido en la Red más agresiva en la historia de las plataformas digitales.
Los medios estatales rusos fueron bloqueados directamente bajo las sanciones de la UE.⁸ Los análisis alternativos fueron eliminados o suprimidos. Los contenidos que abogasen por la diplomacia, la neutralidad o por las soluciones negociadas, que son la esencia misma de la misión de TFF, fueron frecuentemente etiquetadas como «engañosas» o «dañinas», a pesar de que eran fácticamente correcto, estaban basadas en hechos.
La Comisión Europea emitió directrices de emergencia en virtud de la Ley de Servicios Digitales que exigían a las plataformas eliminar cierto contenido, en cuestión de horas.⁹
El ambiente se asemejaba a la gestión de información en tiempos de guerra.
Este no fue un caso aislado. Reflejó un cambio estructural en cómo las plataformas manejan el análisis geopolítico independiente, orientado a la paz o no alineado.
Durante este período, TFF experimentó lo que solo puede describirse como una expulsión silenciosa de las plataformas y redes sociales:
- En 2024, nuestro canal de YouTube permaneció en línea, pero se volvió efectivamente invisible. Fui bloqueado y no he podido iniciar sesión desde entonces. No se nos dio ninguna explicación.
- Se eliminaron vídeos de entrevistas, por ejemplo, en RT (así de débiles eran los argumentos de la OTAN).
- Se eliminaron canales sin explicación.
- Vimeo bloqueó a TFF por completo, eliminó nuestro canal y se refirió a algunos «cambios regionales» — presumiblemente los de la UE.
- La búsqueda de Google ya no mostraba el contenido de TFF de manera prominente.
- WordPress’ Blaze se negó a aceptar la promoción de la Declaración de TFF sobre el Genocidio en Gaza y otro artículo posteriormente.
Estos son ejemplos clásicos de «censura con negación plausible»: el contenido no se elimina, pero se entierra tan profundamente que casi nadie lo encontrará. ¿La razón? Si se eliminara por completo, podría ser criticado como censura. En cambio, aún puedes ver el canal de YouTube de TFF, pero es un archivo muerto. Ni siquiera puedo eliminarlo. Tampoco puedo dar un “Like”, ni comentar ningún vídeo de YouTube, porque tienes que estar registrado. Y yo, como creador de contenido individual, estoy bloqueado para iniciar sesión y me han comunicado que los canales de los que soy responsable no volverán, ¡y eso incluye mi canal de fotografía en YouTube!


Es un fenómeno estructural, no personal
Es importante enfatizar que esto no es una conspiración. Es el resultado predecible de:
- la presión política de los Gobiernos
- los incentivos regulatorios en EE.UU. y la UE
- las asociaciones de plataformas con importantes grupos de expertos, y lobbies
- los sistemas automatizados diseñados para priorizar narrativas «autorizadas».
Las organizaciones independientes que trabajan por la paz, la neutralidad, la resolución de conflictos y son críticas con el militarismo, la guerra y la geopolítica dominada por EE.UU./OTAN se han visto afectadas de manera desproporcionada porque su trabajo a menudo desafía los marcos políticos dominantes.
Los análisis de TFF caen en categorías que han sido sistemáticamente degradadas desde 2017:
- la expansión de la OTAN
- las guerras en Siria y Ucrania
- la militarización Occidental
- propuestas de paz y diplomacia
- críticas a la política de las grandes potencias
Estos temas no están prohibidos, pero son algorítmicamente despriorizados. Si hay que llamar al pan, pan y al vino, vino,… la palabra que describe todo esto es censura. Irónicamente, algo de lo que el Occidente supuestamente ‘libre’ acusa regularmente a otros estados de practicar, como si ellos mismos no lo hicieran. Es simplemente proyección psicopolítica…

Reconstruyendo la Soberanía Digital
Estos acontecimientos nos han obligado a repensar nuestra estrategia digital. El internet abierto de principios de los 2000 ya no existe. Hoy, ninguno de nosotros sabe hasta dónde puede llegar esto, pero es razonable suponer que aumentará en proporción al declive de la legitimidad, economía, política y cultura de Occidente y su necesidad de justificar sus sistemáticas violaciones del Derecho internacional y su militarismo autodestructivo.
En resumen, la época del dominio unipolar occidental sobre el resto del mundo ha terminado. Aquellos de nosotros que lo hemos predicho durante décadas no somos nada populares en comparación, digamos, con los investigadores contratados en institutos de investigación financiados por el estado y las personas con voz autorizada desde los medios de servicio público estatal.
Buscando prepararnos para tiempos aún peores y preservar nuestros 40 años de trabajo y garantizar la accesibilidad y supervivencia a largo plazo, estamos construyendo un nuevo ecosistema digital soberano a lo largo de 2026:
- TFF seguirá siendo verdaderamente independiente. Seguimos siendo totalmente voluntarios y financiados exclusivamente por personas (a título particular) y, como principio, nunca aceptamos fondos gubernamentales o corporativos. Por lo tanto, la palabra «verdaderamente» como brújula, para distinguirnos de todos aquellos que se autodenominan independientes, pero están financiados por la OTAN y otros gobiernos.
- Substack será la principal voz viva diaria de TFF, con los Asociados de TFF y también los mejores artículos, vídeos y Notas fuera de nuestro propio círculo de 50 Asociados. Porque Substack no es una red social ni una plataforma de página web (como WordPress) sino una plataforma de artículos/boletines que distribuye contenido por correo electrónico. No hay algoritmo, ni bots, ni degradación de contenido, y hasta ahora, su liderazgo no parece recibir órdenes. Como si sucede por parte de las empresas tecnológicas que gestionan las redes sociales. Substacks no pagó millones a la campaña de Trump, ni se sentó en su oficina ni se atuvo a su mando. ¡Sigue así, Substack!
- La página principal de Transnational — “The Transnational” — y mi blog relacionado con los países nórdicos, Jan Oberg blog servirán:
a) a las personas que no están en Substack, y
b) como nuestro archivo o museo, que contendrá principalmente lo que producen los Asociados de TFF.
- Una versión completamente nueva de The Transnational se lanzará pronto, con todo lo que hemos producido durante todos estos 40 años. Sus materiales serán accesibles después de que los fundadores ya no estén y la institución se cierre. Creemos que somos parte de la historia de la paz, de la investigación sobre la paz y el futuro, y de otra historia intelectual.
- Todo ello se almacenará tanto en la nube, en diferentes servidores como en unidades locales para las copias de seguridad principales — para reducir la vulnerabilidad y optimizar la supervivencia.
- Continuaremos usando Sendible para compartir publicaciones en redes sociales seleccionadas, pero participaremos muy poco en debates allí.
- Finalmente, continuaremos aceptando invitaciones de medios de comunicación de todo el mundo — canales de vídeo, periódicos y revistas — donde llegamos a miles e incluso millones de personas interesadas en la paz que también perciben la necesidad de diversidad y autorreflexión. Esto sucede a través de a) medios alternativos occidentales, blogs y canales de vídeo, y b) millones en el Resto del mundo, en China, India, Rusia, Vietnam y otros lugares.
Afortunadamente, la paz solo es censurada en Occidente, el 12% de la humanidad — y hay otro mundo ahí fuera que nos hace sentir que tiene sentido hacer lo que hacemos. Cada día durante ya 40 años. Los vídeos y sesiones de Zoom de estos medios se publican todos en las Colecciones de Vídeo de TFF en Substack. Los artículos de ellos aparecen en Substack y en The Transnational.
Esta estrategia de divulgación y sus elementos son reflejo de estos tiempos oscuros y el lugar en el que vivimos.
Incluso nosotros, un think tank de investigación y educación pública dedicado a la norma de la Carta de la ONU de promover la paz por medios pacíficos, tenemos que pensar en términos de política de seguridad, paradójicamente contra aquellos que dicen estar ¿trabajarando? por nuestra seguridad.
Este enfoque pensado en múltiples capas pretende garantizar que los análisis, la filosofía de paz y la memoria histórica de TFF, continúen estado accesibles para las generaciones futuras, independientemente de las políticas de las plataformas o las presiones geopolíticas del momento.
Trabajar por la paz se asemeja a la situación de Sísifo en la famosa novela de Albert Camus, que trabaja duro para subir aquella piedra a la cima de la colina, tarea que le es encomendada, solo para verla rodar hacia abajo una y otra vez. Así que suscríbete abajo, si aún no lo has hecho.
Espero que sigas apreciando y apoyando lo que hacemos, cómo lo hacemos, y el hecho de que continuamos a pesar de las maneras del mundo occidental y su militarismo autodestructivo que amenaza al mundo.
Referencias
- Audiencias del Comité de Inteligencia del Senado de EE. UU. sobre la Interferencia Rusa (2017–2018).
- Comisión Europea — Código de Prácticas sobre Desinformación (2018).
- Atlantic Council DFRLab — Informes sobre Siria y operaciones de influencia.
- Departamento de Estado de EE. UU. — Informes del Centro de Participación Global.
- Comité de Inteligencia del Senado de EE. UU. — Informe sobre Medidas Activas Rusas (2019).
- Grupo de Trabajo East StratCom de la UE — EU vs Disinfo.
- YouTube — Política de «Fuentes Autorizadas» y «Contenido Límite» (2018).
- Reglamento del Consejo de la UE (UE) 2022/350 — Restricción de medios rusos.
- Comisión Europea — Orientación sobre la Aplicación de la Ley de Servicios Digitales en Situaciones de Crisis (2022).
- Por Qué el Contenido sobre la Paz es Silenciosamente Degradado en Línea — de febrero de 2026.
- Mis experiencias con los medios durante 50 años — En mis «no-memorias» llamadas WorldMoires.
Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/03/como-cambio-el-entorno-informativo-en-las-redes-y-como-una-organizacion-por-la-paz-como-tff-fue-relegada/