Reescribe este titular Castigo a los viejos

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Con sentido de alarma, se insiste en que la pirámide de la población se está modificando, porque nacen menos niños y se muere menos gente. Esto último es producto de la vida más sana de muchos, de los avances de la medicina.

Por Jaime Hales Dib

Se ha insistido, desde la estadística, que Chile es un país en el que cada vez hay más gente mayor, entendiendo por tales a las personas de más de 60 años.

Con sentido de alarma, se insiste en que la pirámide de la población se está modificando, porque nacen menos niños y se muere menos gente. Esto último es producto de la vida más sana de muchos, de los avances de la medicina.

Por eso, ya que los mayores llegan en excelentes condiciones a los 60 años, es que se propone en muchos círculos aumentar la edad para jubilar. Hoy las mujeres pueden jubilar desde los 60 años y los hombres a los 65, en un resabio de proteccionismo machista que debe terminar.

No entiendo la razón de la diferencia, si acaso todos somos iguales, pero, en fin, hoy es así. Ya se corregirá. (Las mujeres que tienen hijos «nacidos vivos» tienen un beneficio adicional para ir reduciendo el tiempo de edad laboral).

Es evidente que las personas llegamos a mayores edades en un estado mucho mejor que nuestros antecesores en la vida. Mi abuela a los 63 años, cuando enviudó, era una viejita de pelo blanco a la que había que acompañar.

Hoy, una mujer de 63 años, abuela y hasta bisabuela tal vez, es una mujer activa, capaz de trabajar con todas sus capacidades intelectuales y físicas. No se trata de que hoy se viva más simplemente, sino que se vive en un estado mental adecuado para la vida social y laboral y en un estado físico que ya se lo quisieran muchos jóvenes.

Como un oxímoron clásico, mientras esta es la primera parte de la oración, en la segunda todo se contradice. Porque al mismo tiempo se establecen una serie de límites que resultan cada vez más absurdos.

Se ponen dificultades para el otorgamiento de las licencias de conducir: renovaciones cada tres años desde los 75 y una vez al año desde los 80, «si es que…».

Con los problemas y retrasos en el otorgamiento de esas licencias, podremos imaginarnos lo que sucederá, porque si hasta ahora había atochamientos increíblemente grandes, ahora al haber mayor frecuencia de solicitudes, las cosas serán aún peores.

Pero claro, un señor de 80 años cometió una infracción grave, así es que se hace necesario castigarlos a todos. En esta materia, una lectura estadística evidente nos permite sostener que los accidentes más graves los ocasionan personas jóvenes; que los que usan los vehículos a mayores velocidades son los más jóvenes; los que respetan menos las normas del tránsito, son los de menos edad.

No obstante, se decide castigar a los mayores de 75 y de 80.

Una odiosa discriminación negativa

Me ofrecieron la posibilidad de ser Notario suplente. Acepté encantado. No se pudo: porque tengo más de 75 años. Y estoy vigente intelectualmente y sigo sabiendo Derecho.

La presidenta de la Corte Suprema se queja de la formación actual de los abogados, sobre todo en el sentido ético, pero también en sus conocimientos: ¿a esos abogados hay que confiarles la fe pública? Nuevamente se privilegia a los jóvenes antes que a los mayores.

Pero no es sólo una preferencia, es una prohibición para los mayores.

La guinda de la torta: la Ley 21.724, en su artículo 90, dispone que las personas que tengan 75 años o más, el 1 de enero de 2027 cesarán en sus cargos públicos (probablemente hay excepciones).

Es decir, por el solo ministerio de la ley, esas personas quedarán fuera de la administración pública, sin que nadie se pregunte respecto del trabajo que desempeñan, de cómo lo hacen, de si su experiencia puede ser valiosa en la función que cumplen, si acaso necesita de esos recursos para vivir.

De un golpe (de un manotazo) pasaremos a generar una situación incomprensible: que en un país que tiene cada vez más personas mayores en edad útil, en condiciones de trabajar, se generará una cesantía por edad.

Lo más increíble es que se hace mucho hincapié en cuanto a que en Chile no hay discriminación de las personas por la edad. ¿Y esto qué es? Porque cuando alguien postula a un trabajo, no está obligado a poner su edad y, más aún, nadie puede preguntársela…

Pero en el Estado, en la Administración Pública, sí le preguntarán la edad y lo discriminarán por ella. Y esto se aplicará en las universidades también, donde los mayores pueden aportar muchísimo.

Un sector político criticó con escándalo por la juventud del Presidente de la República y de muchos de los funcionarios de su confianza.

Ese mismo sector, ahora en el poder, nombra gente muy joven en ese mismo tipo de cargos. ¿Es ésta la señal? ¿Sólo jóvenes para el Estado? ¿Los demás deben retirarse? ¿O a esos mayores los acogerá el mundo privado?

Preguntaban en un medio de comunicación si la gente se sentía discriminada por su edad. Digamos clarito: sí, una odiosa discriminación negativa y ninguna positiva, salvo el pasaje del Metro en Santiago.

Así se educa a las nuevas generaciones. Por eso entiendo que, siendo tan despreciados, los niños y jóvenes ni siquiera ofrezcan a sus mayores el asiento en la movilización colectiva y el Metro.

Tal vez lo que ahora venga, es que se nos prohíba usar esos medios porque es riesgoso para los «abuelitos», como nos nombran los locutores de la televisión.

Hay mañanas en que dan ganas de hacer un estallido de adultos mayores.

 

***

Jaime Hales Dib (1948) es un abogado formado en la Universidad de Chile, poeta, narrador y profesor.

En 1995 fundó la Academia de Estudios Holísticos SYNCRONIA, luego fue agregado cultural en México durante el gobierno del Presidente Ricardo Lagos Escobar. También formó parte del directorio y fue secretario general de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech).

Además, integró el Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile, participó en la comisión redactora de la Ley del Libro, fundó la Editorial Casa Doce, ha publicado varios textos de su autoría y ha dado recitales poéticos en diversas ciudades tanto de Chile como del extranjero (Francia, España, Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Panamá, Uruguay, Argentina y México).

En la actualidad es columnista y redactor estable del Diario Cine y Literatura.

El artículo original se puede leer aquí

Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/03/castigo-a-los-viejos/

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