Un nuevo año trae consigo un nuevo alcalde: el 2026 comenzaba cuando Zohran Mamdani asumió el cargo de alcalde de Nueva York, acompañado por su familia, algunos colaboradores y la fiscal general del estado, Letitia James, quien presidió la ceremonia. Este evento, cargado de simbolismo, tuvo lugar en una antigua estación de metro bajo el Ayuntamiento, un espacio que Mamdani describió como “un testimonio de una era de ambición cívica que debemos recuperar”, subrayando así su compromiso con un transporte público gratuito y eficiente. Además, el juramento se realizó sobre dos copias del Corán: una de su familia y otra perteneciente a la colección de Arturo Schomburg, renombrado escritor e historiador, un gesto sin precedentes. Mamdani se destacó como el primer alcalde musulmán, el más joven en décadas, y el primero con raíces africanas y asiáticas, siendo también hijo de inmigrantes.
Posteriormente, se llevó a cabo otra ceremonia pública ante miles de asistentes, quienes, a pesar del intenso frío, acudieron al Ayuntamiento. El imán Khalid Latif, director del Centro Islámico de Nueva York y amigo cercano de Mamdani, dirigió un momento de oración junto a representantes de diferentes religiones, incluida una rabina. En su intervención, enfatizó cómo Nueva York ha demostrado que la diversidad es un recurso vital y que los inmigrantes pueden integrarse como vecinos.

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Durante el evento, se presentaron diferentes intervenciones musicales, incluyendo el emblemático himno sindical «Bread and Roses», y «Somewhere Over the Rainbow», interpretado por un coro de niños de diversas etnias bajo la dirección del actor y cantante judío Mandy Patinkin. Alexandria Ocasio-Cortez, representante en la Cámara, emocionó al público al exclamar: “¡Nueva York, hemos optado por el coraje en lugar del miedo!”.
El senador Bernie Sanders agradeció al pueblo neoyorquino y lo instó a respaldar a Mamdani en un contexto marcado por el odio, la violencia y las desigualdades, mientras la multitud coreaba “Tax the rich” (Gravar a los ricos) y guardaba un conmovedor silencio durante el nuevo juramento del alcalde.


Zohran Mamdani inició su discurso declarando el comienzo de una nueva era, expresando su emoción por tener el privilegio de realizar este juramento sagrado y honrando la confianza que se ha depositado en él como el 112.º alcalde de Nueva York. “No estoy aquí solo”, enfatizó. “Estoy aquí con ustedes, con las decenas de miles de personas reunidas aquí en el Bajo Manhattan, acalorados por la llama renacida de la esperanza”. A continuación, se comprometió: “Si son neoyorquinos, yo soy su alcalde; sin importar nuestras diferencias, los protegeré, compartiré sus alegrías y tristezas, y nunca me esconderé de ustedes”.

Agradeciendo a los líderes sindicales, activistas, políticos y, sobre todo, al pueblo de Nueva York, Mamdani afirmó: “Un momento como este es excepcional. Rara vez hemos tenido una oportunidad tan grande para transformar y reinventar…” Reconoció que, en ocasiones anteriores, las promesas no se han cumplido y el cambio esperado no se ha materializado.
Luego, con un tono apasionado, expresó: “Al redactar este discurso, me sugirieron que debía ‘recalibrar las expectativas’, alentando al pueblo a pedir menos y esperar aún menos. No haré eso. La única expectativa que pretendo recalibrar es la de las pequeñas expectativas. A partir de hoy, gobernaremos con amplitud y audacia. Puede que no siempre tengamos éxito, pero nunca se nos acusará de no haber tenido el coraje de intentarlo. Nos comprometemos a utilizar el poder del Ayuntamiento para mejorar la vida de los neoyorquinos”.
Abordó una pregunta crucial: “¿A quién pertenece Nueva York? A lo largo de gran parte de nuestra historia, la respuesta ha sido simple: pertenece solo a los ricos y a quienes tienen buenos contactos, aquellos que nunca se ven obligados a llamar la atención de quienes tienen el poder”. Sin embargo, prometió que las cosas cambiarán con un gobierno que “refleje y viva como las personas a las que representa, que no retrocederá ante la codicia de las grandes corporaciones y que enfrentará los desafíos que otros han considerado demasiado complicados.”
Por lo tanto, ahora la respuesta será otra: “Nueva York pertenece a todos los que viven en ella”. No será gobernada por el 1 %, ni habrá separación entre ricos y pobres. La frialdad del individualismo será reemplazada por el calor de la solidaridad. “No importa qué comas, qué idioma hables, cómo reces o de dónde vengas. La palabra que nos define es la que todos compartimos: neoyorquinos… Ocho millones y medio de neoyorquinos darán voz a esta nueva era. Será ruidosa, será diferente. Será la Nueva York que amamos… También superaremos el aislamiento que muchos sienten y conectaremos a las personas de esta ciudad”.
El discurso continuó con las propuestas que lo llevaron a la victoria electoral en noviembre, centradas en la accesibilidad, que por mucho tiempo fue negada a la mayoría. “El costo de la atención infantil ya no disuadirá a los jóvenes adultos de formar una familia, ya que implementaremos un sistema de cuidado infantil universal gravando a los más adinerados. Quienes viven en viviendas de alquiler controlado ya no temerán un incremento del alquiler, porque congelaremos estos precios. Viajar en autobús sin preocuparse por las tarifas o la puntualidad no será un milagro, puesto que aseguraremos que los autobuses sean rápidos y gratuitos. Estas políticas no solo abordan costes, sino también libertades. Por mucho tiempo, en nuestra ciudad, la libertad ha sido un privilegio de quienes pueden permitírselo, pero nuestra administración va a cambiar eso.”
De las propuestas, se pasó a los compromisos, enunciados con claridad: “Rendiré cuentas a todos los neoyorquinos, no a un puñado de multimillonarios o oligarcas que creen poder comprar nuestra democracia. Gobernaremos sin vergüenza ni inseguridad, sin disculparnos por nuestras convicciones. He sido elegido como socialista democrático y gobernaré como tal. No sacrificaré mis principios por miedo a ser considerado radical, tal como indicó el gran senador de Vermont: radical es un sistema que otorga tanto a tan pocos y niega lo básico a tantas personas”.
Sin embargo, la nueva administración no podrá realizar estos cambios de manera aislada. Mamdani hizo un llamado a todos para enfrentar juntos los retos que surgirán, consciente de que esta nueva aventura no solo afecta a Nueva York, sino que puede ser un ejemplo para el mundo. “Lo que logremos juntos trasciende los cinco distritos y resonará más allá. Muchos nos estarán observando para saber si la izquierda puede gobernar… Quieren saber si es posible volver a tener esperanza”.
El discurso culminó con un mensaje de esperanza y compromiso: “El trabajo continúa, amigos míos, el trabajo apenas comienza. Gracias”.
Pasando de las palabras a los hechos, uno de los primeros actos oficiales de Mamdani tras asumir la alcaldía fue anular formalmente todos los decretos de la administración anterior desde el 26 de septiembre de 2024, incluida la prohibición del movimiento BDS y la adopción de la polémica definición de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA), que considera la crítica a Israel como antisemitismo.
Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/01/zohran-mamdani-nuevo-alcalde-de-nueva-york-no-abandonare-mis-principios-por-miedo-a-que-me-consideren-radical/