Impulsados por el anhelo de una vida digna para todos y la esperanza de construir un futuro mejor, recordamos las enseñanzas de dignidad y resistencia que nos dejaron los pueblos indígenas, los movimientos sociales y la ciudadanía en respuesta al neoliberalismo militarizado en Ecuador, en 2025.
El 16 de septiembre, más de 100.000 personas se manifestaron en Cuenca, gritando “¡NO a la minería, sí a la vida!”, exigiendo al gobierno de Daniel Noboa, de ultraderecha, que detuviera la concesión minera a una empresa canadiense para extraer oro y cobre en una zona protegida que provee agua a la región. El clamor “Kimsacocha no se toca” resonó a lo largo del país, ante el desdén gubernamental que ignoró el resultado de la consulta popular del 7 de febrero de 2021, que prohibió la explotación minera en áreas de recarga hídrica. Las mujeres indígenas y campesinas expresaron: “las comunidades han hablado, las lagunas han hablado, la ciudad ha hablado, el páramo ha hablado, la paja dorada que atrapa gotas de agua como estrellas ha hablado” (Pressenza, 17/11/2025).

En esos mismos días, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), la mayor organización social del país, convocó a un “Paro Nacional inmediato e indefinido”, el cual se prolongó durante 31 días. Esta movilización, que reunió a comunidades indígenas, campesinas y sectores urbanos, demandó la derogación del Decreto Ejecutivo 126 que eliminó el subsidio al diésel, evidenciando que esta medida encarecía el transporte, los alimentos y la vida de millones de ecuatorianos.

La respuesta del gobierno de Noboa fue la declaración del ‘estado de excepción’, creando un clima de ‘miedo fabricado’, con una represión violenta contra las comunidades indígenas y la población civil, especialmente en la Sierra centro y norte del país, contando con la complicidad de los medios corporativos y la acción desmedida de las Fuerzas Armadas y la Policía. Ante esto, los medios comunitarios se multiplicaron, informando desde el terreno sobre las movilizaciones y la represión sufrida.
El pasado 16 de noviembre, en una consulta popular convocada por el Gobierno, una gran mayoría de la población se expresó en contra, rechazando la autorización de bases militares de Estados Unidos y la propuesta de una Asamblea Constituyente que buscaba eliminar derechos de la actual constitución, considerada una de las más avanzadas de América Latina desde 2008. Esta campaña tuvo un alcance masivo y diverso, basada en el esfuerzo creativo de múltiples movimientos sociales y políticos, incluyendo a pueblos indígenas, organizaciones de Derechos Humanos, ambientalistas, feministas, trabajadores, estudiantes y docentes, quienes abogan por la paz y el respeto a los derechos humanos consagrados en la constitución (Pressenza, 17/11/2025).
Finalmente, poco antes de las festividades navideñas, un año después de la trágica muerte de cuatro niños en Guayaquil a manos de militares, la Justicia ecuatoriana dictó prisión para 11 de los 17 militares involucrados en el caso de “desaparición forzada”. Este fallo llegó tras el contundente triunfo del NO en la consulta popular y el Paro Nacional 2025, representando un hito contra la impunidad y la violación de los Derechos Humanos en un país que en 2025 contabilizó más de 9.000 víctimas en el año más violento de su historia reciente.
Al iniciar este 2026, brindemos por la memoria que nos sostiene, por los sueños que persisten y por la esperanza, esa inquebrantable fe en que mañana puede ser un poco más justo y más nuestro” (Eduardo Galeano).
Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/01/ecuador-2025-lecciones-de-resistencia-y-dignidad/