
¿Qué hacía Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en una cumbre destinada a firmar un plan de paz para Gaza con numerosos líderes políticos? Su presencia fue notablemente discordante en la reunión en Sharm El Sheij y refleja el uso político de figuras deportivas en un ámbito que se supone debe ser inclusivo.
Los participantes eran presidentes, primeros ministros y representantes de organizaciones internacionales como la ONU, la Unión Europea y la Liga Árabe. Infantino también estaba allí, según Trump, como representante de la FIFA. Sin embargo, no se explicó su conexión con el plan de paz entre Israel y Gaza, a menos que su presencia esté relacionada con estrategias de inversión.
Trump e Infantino han encontrado una alianza conveniente; el primero emplea el Mundial de 2026 como herramienta de influencia y política interna, mientras que el segundo busca fortalecer el fútbol en el país más poderoso del mundo.
Si el deporte tiene tanto poder, ¿por qué no hay representantes de otras disciplinas o del Comité Olímpico Internacional? Fútbol y política se entrelazan, con Infantino y Trump manteniendo una relación comercial que no se detuvo ni durante los cuatro años de la presidencia de Biden. Se escuchan frases que sirven tanto para promulgar normas contra la politización del deporte como para justificarla «por una buena causa». Infantino es uno de los que abogan por otorgarle el Nobel de la Paz a Trump, una amistad que se ha reforzado desde que ambos presidentes decidieron celebrar el Mundial de 2026 en Estados Unidos, con sedes en Canadá y México.
El reconocido diario The New York Times describe su enlace así: «Infantino se ha propuesto estar al lado de Trump, sin importar el contexto. Habló en una cena del Foro Económico de Davos en 2020, organizada por Trump. Durante la pandemia, viajó a Washington para la firma de los Acuerdos de Abraham. También asistió a la segunda toma de posesión de Trump y ha estado en el Despacho Oval varias veces». La situación fue diferente durante la presidencia de Biden, a pesar de que el Mundial ya estaba planeado.
Este vínculo es tan cercano que, para el sorteo del Mundial de Clubes, Infantino decidió invitar a Ivanka Trump, hija del presidente, en lugar de a jugadores retirados, y le obsequió una réplica de la Copa Mundial «porque es una ganadora». Esa copia ahora se exhibe en el Salón Oval.
La revista Forbes sentencia: «Si Trump está presente, Infantino seguramente estará cerca». El Washington Post concluye que Infantino ha aparecido más junto a Trump que con ningún otro dirigente de la FIFA en Europa y Sudamérica.
RTVE señala que el trofeo para el Mundial de Clubes en Estados Unidos fue realizado por Tiffany, donde una de las inscripciones lleva una cita de Infantino. La frase final dice: «Estamos asistiendo a una nueva era. La era dorada del fútbol de clubes: la era del Mundial de Clubes de la FIFA». La humildad no es una de las virtudes de estos amigos.
Ambos comparten una falta de interés en separar sus asuntos personales de los oficiales. Infantino ha establecido dos sedes de la FIFA en EE. UU., una en Florida, estado natal de Trump, y otra en la Torre Trump de Nueva York, convirtiendo a la FIFA en inquilina de Trump.
Infantino presentó el trofeo del próximo Mundial en la Torre Trump, acompañado de uno de los hijos del presidente. Justificar la atención a los preparativos del Mundial de 2026 en EE. UU. no se aplica a Canadá y México, donde Infantino no aparece con frecuencia.
La estrategia de Trump se basa en mostrar cercanía a la gente, como hizo al estar con los jugadores del Chelsea tras ganar el Mundial de Clubes en julio. También utiliza estos eventos para negociar, como hizo en la Super Bowl o en la Ryder Cup, siendo el primer presidente en activo en asistir a ellos.
Michel Platini, exmandatario de la UEFA y exaliado de Infantino, ha criticado al actual presidente de la FIFA, señalando su inclinación por el poder y el dinero: «Era un buen número dos, pero no un buen número uno. Se ha vuelto autocrático desde la pandemia», afirmó Platini, quien lideró la UEFA entre 2007 y 2015.
Once años después del FIFA Gate
El escándalo de corrupción en la FIFA, conocido como FIFA Gate, fue una de las mayores crisis en la historia del fútbol, revelada en 2015 por el Departamento de Justicia de EE. UU. Se descubrió una extensa red de sobornos, fraude y lavado de dinero que involucró a altos funcionarios de la FIFA y confederaciones continentales.
Las investigaciones mostraron cómo se usaron sobornos para asegurar derechos de transmisión y organización de torneos, afectando también las decisiones sobre sedes. El escándalo resultó en arrestos y renuncias de importantes dirigentes.
En mayo de 2015, catorce personas, incluyendo a nueve miembros del cuerpo rector de la FIFA, fueron acusadas en el marco de una indagatoria llevada a cabo por el FBI y el IRS acerca de fraude y lavado de dinero. Siete funcionarios fueron detenidos en un hotel en Zúrich mientras se preparaban para asistir al 65º Congreso de la FIFA, donde se elegiría a su presidente.
Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/01/la-dupla-trump-infantino-los-negocios-y-el-mundial-de-futbol/