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En Perú, los medios de comunicación de señal abierta promueven una narrativa que legitima y celebra la intervención militar del gobierno de Donald Trump en Venezuela, un país soberano. Esta situación resalta cómo la sociedad del espectáculo dificulta el pensamiento crítico sobre los acontecimientos en nuestro mundo y en América Latina.
Por: Lucas Z. Granda*
Es un grave error para la libertad de expresión, que se considera fundamental en la democracia peruana, no evidenciar los juegos geopolíticos que están en curso por parte de EE.UU. Esta situación muestra abiertamente que aquellos que desean regresar y consolidar sus gobiernos en reservas de combustibles fósiles, recursos polimetálicos y vastas selvas biodiversas son grupos de magnates, narcotraficantes en trajes, propietarios de medios de comunicación y familias que controlan gran parte del hemisferio occidental.
El regreso del policía, del sheriff y del matón que roba lo que no le pertenece ha provocado un saqueo de nuestra región, que ha sido históricamente pacífica y diplomática. Latinoamérica se encuentra ultrajada, y los principios democráticos importados en el siglo XX han sido quebrantados. Nunca como ahora debe prevalecer la idea de “ni calco ni copia, sino creación heroica” del gran José Carlos Mariátegui. Las violaciones de los derechos humanos y las soberanías constitucionales han comenzado, y la amenaza de la «mano dura» se vislumbra. Ahora, las democracias en nuestra región actuarán bajo el riesgo de un cuchillo extranjero en el cuello.
¿Creemos realmente que el intervencionismo busca derrocar a Nicolás Maduro? ¿Somos tan ingenuos para pensar que actúan para terminar con el autoritarismo y restaurar la democracia? ¿Qué democracia? ¿La de los poderosos, que disparan primero y preguntan después? No, estimados, Perú y Latinoamérica estamos atrapados en una disputa geopolítica que nos ve como meros peones a sacrificar.
Donald Trump ha desempolvado el Plan Monroe, intentando una nueva expansión colonial en nuestro continente. Sus palabras han sido claras: “gobernar el país hasta que sea necesario”, refiriéndose a Venezuela, lo cual implica el fracaso del modelo democrático que se intentó importar en Latinoamérica, marcando el inicio del fin del republicanismo. La “nueva estrategia de dominación del hemisferio occidental” omite la palabra democracia y resalta el petróleo. Por último, advierte a los líderes de oposición a “cuidar sus espaldas”, afirmando que su régimen decide quién dirige en Latinoamérica. Aplaudir tales posturas solo anticipa un futuro de muerte institucional y desigualdades, en una población que rechaza la ciencia y prefiere la manipulación.
Me preocupa enormemente el inicio del año 2026. Considero que la intervención en un país soberano como Venezuela son desesperados intentos de los EE.UU. ante la pérdida de hegemonía frente al gigante asiático, una derrota que se siente en múltiples aspectos. Pero, aún estamos en el comienzo de este año.
(*) Sociólogo, Magíster en Gestión Pública, académico y activista. Experto en conflictos sociales, gestión pública, ordenamiento territorial e investigador social en la macrorregión sur del Perú.
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Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/01/comenzo-el-saqueo-de-trump/