Fracaso o una oportunidad invaluable.

Por Ana Lucía Calderón

Sin lugar a dudas, nos encontramos ante lo que podría considerarse una Tercera Guerra Mundial. Las situaciones en diversas partes del mundo están interconectadas de manera significativa; ignorar esto es perder de vista la realidad actual.

Todo está relacionado, pues la globalización ha generado esto. La humanidad funciona como un único cuerpo, el mundo es un organismo vivo, completo en su totalidad. Por ello, para entender lo que sucede en Venezuela, Gaza, África, Taiwán y Ucrania, es fundamental adoptar una visión amplia desde las vastedades del Universo. Estamos ante una guerra mundial.

La reciente acción de Estados Unidos contra el presidente de Venezuela no se limita a la intención de desarticular un «régimen» incómodo; eso es solo la superficie del problema. Además de la humillación infligida al pueblo bolivariano y a toda Latinoamérica, también se incluyen amenazas a cualquier nación que se niegue a acatar los deseos del nuevo emperador (quien, cabe mencionar, ha tenido siempre un papel dominante). Esto es además una clara muestra de debilidad disfrazada de poder.

El costo económico, y casi legal, que enfrenta la actual administración estadounidense por mantener una flota en el Caribe y acosar a Venezuela no constituye una verdadera demostración de fuerza. Es absurdo interpretarlo así, y tanto Rusia como China lo saben. El estruendoso espectáculo del líder estadounidense, golpeando el suelo y gritando al mundo como si los gigantes temieran tales acciones, resulta ridículo. La capacidad de desplazar a un presidente en un país con sólidos mecanismos de defensa alerta al mundo, en especial a Europa y a Putin, de que sus propios sistemas de protección pueden ser vulnerados. El mensaje es claro: nadie está a salvo, y por lo tanto, todos deberán obedecer.

Para aquellos que no comprenden esto, las reacciones de las potencias no se asemejarán en absoluto a las acciones del «dueño del hemisferio occidental». Lo que estamos presenciando es una mala comedia, evidente para quienes entienden de economía y geopolítica. Los chinos y rusos son expertos en ajedrez, no reaccionarán de forma impulsiva; tienen la certeza de que la situación cambiará inevitablemente.

Cualquier situación puede ser revertida o vista desde múltiples perspectivas. Quien tenga la capacidad de ver más allá podrá identificar las oportunidades y desafíos. Estados Unidos confundió la exacerbación de las contradicciones internas del chavismo—que inevitablemente enfrentan estancamiento y burocratización—con una estrategia ganadora; sin embargo, el éxito de sus acciones depende también de los errores internos de Venezuela. Al detectar la fractura, actuaron como siempre lo han hecho. Pero en el momento en que el pueblo reconozca dónde radicaron los errores y quiénes fueron los involucrados, tendrán la oportunidad de revitalizar el proceso revolucionario.

Venezuela necesita con urgencia reunir a sus mejores cuadros juveniles: a los chavistas más leales, influencers, y blogueros que hayan crecido dentro de la Revolución Bolivariana.

Es crucial distanciarse de cualquier figura de poder que se vea sospechosa de haber contribuido, ya sea por acción u omisión, en los eventos que facilitaron el secuestro y bombardeo de Estados Unidos. Esta es una oportunidad de oro para revitalizar y transformar las ideas de Bolívar y Chávez, adaptándolas a los retos del siglo XXI en un contexto imperial que, al igual que Cronos, devora a sus propios descendientes para no ser devorado.

Las juventudes chavistas deben tomar las riendas del país. Tienen un tiempo limitado para capitalizar este momento histórico y adelantarse a cualquier oposición facista que intente usurpar el poder. Este es el momento del relevo generacional y de demostrar, a través de la acción, que los sacrificios y luchas de años pasados tuvieron sentido. Queremos ver los frutos de la Revolución Bolivariana liderando el país hoy.

¡Adelante! Latinoamérica no solo resistirá, sino que vivirá con dignidad.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/01/venezuela-derrota-o-una-gran-oportunidad/

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