El inquebrantable deseo de dominación absoluta.

por Patricio Segura Ortiz

En las últimas semanas, los intereses dominantes de la industria salmonera han vuelto a manifestarse con contundencia. En esta ocasión, buscan restringir el acceso a la justicia para quienes tienen una visión diferente sobre el futuro del litoral austral. No les basta con ocupar diversos espacios (Gobierno Regional de Aysén, municipios costeros, academia y centros de investigación, organizaciones productivas); también intentan silenciar cualquier voz que se desvíe de sus intereses.

Los datos respaldan esta afirmación.

El Informe del Barómetro Regional Aysén 2024 “Chile visto desde sus regiones”, realizado por la Universidad de Aysén, indica que, al pensar en el futuro de la región, este sector ocupa el séptimo lugar en valoración entre la comunidad. Durante el seminario «Salmonicultura en tensión: equilibrando ciencia, regulación y naturaleza”, su presidente, Arturo Clement, sostuvo que “nosotros hacemos encuestas que difieren de eso”.

El estudio de la Universidad Austral de Chile, “Migraciones estacionales y exportación global: dinámicas del empleo temporal en el sur de Chile” (2025), cuestiona la “precariedad laboral” de la industria acuícola (y del arándano). A su vez, el Consejo del Salmón solicita contextualizar los datos y rechaza el término «precarización», como si la opinión de un gremio pudiese tener la misma relevancia que la ciencia.

Si The Guardian advierte a sus lectores que quienes consumen salmón chileno ignoran “cuánta sangre humana lleva en su interior”, Carlos Odebret, presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, responde señalando que “no se puede generalizar” a partir de casos específicos. En una triste consecuencia, la Fiscalía Local de Puerto Cisnes investiga el fallecimiento de un buzo en las instalaciones de la salmonera Australis, al norte de Aysén.

El Consejo para la Transparencia ha obligado a la Subsecretaría de Pesca a liberar información sobre la reubicación de salmoneras en parques nacionales, pero AquaChile se opone, llevando el caso a la Corte de Apelaciones de Coyhaique.

El objetivo: restringir el acceso a la justicia.

En una reciente carta al director, el gerente de Asuntos Corporativos de SalmonChile, Tomás Monge, menciona el rechazo, nuevamente, de dos Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO) en Aysén por parte de la Comisión Regional de Uso del Borde Costero. Critica que las comunidades indígenas involucradas hayan llevado el caso a los tribunales, afirmando que “volvieron a judicializar esta segunda votación con un nuevo recurso ante la Corte de Apelaciones de Aysén”.

Convenientemente, el ejecutivo no menciona que la razón de esta nueva votación fue la revocación por parte de la Corte Suprema de un rechazo anterior del 29 de febrero de 2024, en la que él mismo participó en la decisión considerada ilegal por el máximo tribunal. El acta lo documenta.

Por ello, cuando menciona que las “desprolijidades administrativas” en varios procesos ECMPO generan “un clima de desconfianza en las instituciones que debe corregirse”, sería constructivo que no sólo se concentre en los intereses de la industria que representa. Si hay algo que perjudica a su sector, es precisamente actuar de manera inadecuada. Y actualmente busca un control total.

Cualquier actividad, ya sea económica o no, que pretenda legitimar su existencia en la sociedad debe asumir sus errores: primero, reconociéndolos; segundo, compensándolos; y tercero, estableciendo condiciones para evitar su repetición.

Nada de esto parece suceder con la industria salmonera en el sur de Chile. Por el contrario, insiste en imponer su propia narrativa gracias al poder que ha recibido de la institucionalidad y ciertos actores políticos. Cualquier estudio, investigación o informe independiente que contraríe sus intereses es descalificado, porque solo lo que emana de su óptica particular es considerado válido, aunque sea solo una opinión.

Es legítimo que haya quienes se sientan cómodos bajo el dominio de personajes como Mr. Burns, el oscuro controlador de la planta nuclear en Springfield en Los Simpson. Del mismo modo, es válido disentir de los dueños del pueblo, ya sea a través de la libre expresión, la organización, la investigación o simplemente al ejercer un derecho fundamental como acudir a un tribunal.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/01/industria-del-salmon-en-la-patagonia-el-irrefrenable-anhelo-del-control-total/

Previous Post
Next Post
Advertisement