El carácter de clase del nuevo gobierno

PREMISAS PRINCIPALES

Como hemos planteado en otros trabajos, para implementar cambios estructurales en una sociedad es esencial conocer su estructura. Asimismo, entender la naturaleza de un gobierno recién electo es clave para prever sus posibles reacciones. También nos proponemos determinar lo que teóricamente se denomina ‘carácter de clase’, tema que abordaremos en este nuevo análisis.

Pero, ¿por qué este esfuerzo? ¿Por qué es importante delinear las características de un gobierno y conocer su orientación?

Las sociedades operan en función de quienes dominan su dirección. Identificar lo que buscan esos actores ayuda a quienes trabajan por mejorar las condiciones de vida de la población, facilitando así la formulación de estrategias y tácticas para alcanzar esos objetivos.

¿FASCISMO, DERECHA O ULTRADERECHA?

A pesar de lo anterior, muchos analistas consideran el asunto resuelto y afirman que el movimiento liderado por José Antonio Kast es fascismo, mientras que otros lo clasifican como ‘derecha’ o incluso ‘ultraderecha’. Es innecesario recordarles que estas últimas categorías son imprecisas y que el ‘fascismo’ es, en su esencia, un acontecimiento histórico. Muchos de estos investigadores tienden a utilizar analogías anacrónicas que no logran captar la complejidad de la política actual.

Se olvida con frecuencia que los regímenes son fenómenos históricos, únicos en su tiempo y contexto. Si bien algunos rasgos pueden persistir y presentarse nuevamente, eso no implica que el ‘fascismo’ vaya a resurgir como tal.

Respecto a los términos ‘derecha’ y ‘ultraderecha’, son herencia de la Revolución Francesa y carecen de una definición rigurosa, lo que limita su utilidad para identificar la naturaleza de un gobierno o su clase dominante.

CÓMO INICIAR LA INVESTIGACIÓN

Podemos comenzar afirmando que, en el marco del sistema capitalista global, las clases sociales se segmentan en función del flujo del capital, siendo cada fracción política representada por actores en la esfera nacional. Estos actores son, en esencia, la ‘representación política’ de esos segmentos, estando la representación de las clases dominantes integrada, con excepción de algunas circunstancias, por personas que provienen de diversos antecedentes, como comerciantes, empleados del Estado o exmilitares.

En Chile, hemos observado que las clases dominantes previamente se agrupaban en partidos como la Unión Demócrata Independiente (UDI), Renovación Nacional (RN) y Evolución Política (EVÖPOLI). Así, la UDI predominantemente representaba los intereses de banqueros, Renovación Nacional a la industria y EVÓPOLI a los comerciantes. En la actualidad, la fracción dominante sigue siendo la de la banca, que colabora estrechamente con el gran comercio y está representada por la UDI.

No obstante, en las elecciones recientes, un candidato que desbordaba la representación tradicional de los sectores dominantes obtuvo la victoria. Este individuo es José Antonio Kast, quien organizó el partido Republicano.

CARACTERÍSTICAS DE JOSÉ ANTONIO KAST

Respecto a Kast, se dispone de información suficiente para elaborar un análisis detallado. Former miembro de la UDI, se separó para formar su propia organización y ha intentado, en tres ocasiones, postularse a la presidencia. Su objetivo es influir en la vida política de la nación y representar determinados intereses sociales. La pregunta es: ¿qué intereses defenderá?

Una sorpresa de su elección es que no representa a la fracción hegemónica tradicional, lo que se refleja en comentarios de figuras como Magdalena Piñera respecto a la falta de un candidato claro para su sector.

EXTRACCIÓN DE CLASE

A diferencia de la representación política de sectores dominantes, Kast se encuentra más sensible a la clase media, con un bagaje más alineado al comercio y la pequeña burguesía. Es un discípulo del pensamiento de Jaime Guzmán y se ha mostrado como un ferviente defensor de la ‘UDI popular’, buscando enraizar su partido en sectores populares que valoren la identidad nacional y valores tradicionales.

¿QUÉ REPRESENTA KAST?

A pesar de que en teoría, Kast debería representar fragmentos de la clase trabajadora, en la práctica su representación se adolece de inconsistencias. Los partidos políticos no siempre representan exclusivamente los intereses de la fracción de clase de la que emergen: también pueden albergar fracciones emergentes. Esta fragmentación ha facilitado la aparición de nuevas dinámicas, como la ya nombrada ‘otra derecha’, que conjuga intereses de tecnología, comunicación y finanzas. Este fenómeno ha impulsado una centralización del capital sin precedentes, incluyéndose una vigilancia sistemática a través de algoritmos y desinformación para desestabilizar a estados soberanos.

¿PUEDE UN INTERÉS DE CLASE NO MANIFESTADO SER REPRESENTADO?

Ciertamente, esto es posible. Alguien puede tratar de establecer vínculos y representar intereses que aún no tienen visibilidad en una sociedad. Un claro ejemplo fue el intento de Kast de establecer contactos a nivel internacional durante su campaña de 2021.

Kast busca ser la voz de capitales que aún no se han manifestado plenamente en Chile, con una clara intención de empoderar la cooperación entre el capital financiero, la tecnología y los medios. Su ascenso evidencia que la clase dominante tiene una cultura propia, y su elección previamente se alinea con afirmaciones de Gramsci sobre su unicidad y homogenización. Esto hace que Kast represente un potencial riesgo para la soberanía nacional, dado que busca integrarse a la elite dominante a nivel mundial, lo que lo haría casi invulnerable.

¿POR QUÉ OCURRE ESTO?

En los años noventa, teóricos como Samir Amín, André Gunder Franck e Immanuel Wallerstein establecieron fundamentos que reflejan cómo el desarrollo de fuerzas productivas puede alterar relaciones sociales y provocar crisis. Si las relaciones de producción se mantienen estáticas, la única forma de evitar una crisis significativa sería instaurar gobiernos autoritarios que extraigan plusvalía de manera más eficiente.

CÓMO OPERARÍA KAST HOY

Kast busca articular una nueva fracción tecnocrática de nivel global. Sus recientes viajes por Sudamérica y Europa no son casuales, y para consolidar su poder, necesita el apoyo de la fracción hegemónica local. Sus reuniones con figuras de Chile Vamos y grupos empresariales indican su interés por negociar y suavizar su discurso agresivo, un proceso que ha comenzado desde su victoria electoral. Sin embargo, el futuro es incierto y podría requerir nuevas adaptaciones a medida que enfrenta diversas dinámicas políticas.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/01/chile-caracter-de-clase-del-nuevo-gobierno/

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