Carlos Umaña advierte: «Mientras haya armas nucleares, siempre existe la posibilidad de que sean utilizadas.»

Claro, aquí tienes el contenido reescrito:

Mariano Quiroga: Estamos de vuelta en el programa y es un placer entrevistar nuevamente a Carlos Umaña, miembro de Médicos para la Prevención de una Guerra Nuclear. Ha estado trabajando en estos temas durante varios años y su grupo fue nominado para el Premio Nobel en su momento. Sin embargo, el contexto actual no es motivo de celebración, ya que el mundo sigue mirando con preocupación a quienes luchamos contra las armas nucleares y las guerras. Carlos, gracias por estar con nosotros en Continentes y Contenidos.

Carlos Umaña: Hola Mariano, efectivamente, la situación global es alarmante. Recientemente se anunció que el Reloj del Apocalipsis se encuentra a 85 segundos de la medianoche, el nivel más crítico en la historia, un deterioro respecto a los 89 segundos del año pasado y los 90 de anteriores. Este incremento refleja un riesgo constante y creciente.

Mariano Quiroga: Este reloj es una herramienta creada por un grupo de expertos y científicos para evaluar los riesgos relacionados con un posible apocalipsis nuclear. ¿Cómo se encuentra la situación de las armas nucleares en la actualidad? Hay un tratado que avanza lentamente, y algunos países nucleares no lo han firmado. ¿Qué nos puedes contar al respecto?

Carlos Umaña: El Boletín de Científicos Atómicos, que creó el Reloj del Apocalipsis en 1945 por científicos que participaron en el Proyecto Manhattan, busca comunicar los peligros de la tecnología nuclear. En 1947, se introdujo este reloj como una manera de medir el riesgo de catástrofes mundiales. Este riesgo se evalúa no solo en términos de probabilidad, sino también en impacto, tomando en cuenta el contexto global actual, donde varios factores como el deterioro del orden mundial y las amenazas nucleares entre líderes están aumentando la inestabilidad. Por ahora, existen nueve países con armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte.

Existen múltiples tratados, pero los multilaterales son los más significativos. Un tratado bilateral, aunque sólido, es vulnerable a cambios de opinión de una de las partes. En cambio, un tratado multilateral establece normas que fomentan un comportamiento global específico. Actualmente, existen dos tratados clave: el Tratado de No Proliferación, que busca evitar la expansión de armas nucleares, y el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), que prohíbe de manera contundente las armas nucleares en todas sus formas. América Latina y el Caribe han desempeñado un papel crucial en este tratado, con 75 estados firmantes y 23 más en proceso de ratificación.

Mariano Quiroga: ¿Qué puede hacer la sociedad civil para presionar a los gobiernos a tomar esta situación en serio, sabiendo que hay un gran lobby a favor de las armas nucleares?

Carlos Umaña: Enfrentamos con muchos adversarios, ya que se invierten más de 100 mil millones de dólares al año en armas nucleares. Estados Unidos y Rusia poseen los arsenales más grandes, siendo Estados Unidos responsable del 60% de este gasto. Parte de esa inversión se destina a la modernización, mantenimiento y lobby, que promueve la aceptación de las armas nucleares como necesarias. Sin embargo, como ciudadanos, podemos educarnos sobre las consecuencias de estas armas y utilizar herramientas como el Reloj del Apocalipsis para concientizar sobre los altos riesgos involucrados. La disuasión nuclear, por su naturaleza psicológica, puede fallar y no garantiza seguridad.

Debemos cuestionar la normalización de las armas nucleares y verlas como un peligro inaceptable. La historia o terminará con la eliminación de las armas nucleares o con nuestra extinción. América Latina y el Caribe han tomado medidas acertadas al prohibir las armas nucleares en su región, pero esto no nos aísla de un conflicto global. Una guerra nuclear a gran escala afectaría a todos. Es crucial cambiar la narrativa sobre las armas nucleares, viéndolas como un coste moral y económico que debe evitarse.

En resumen, debemos erradicar la percepción positiva de las armas nucleares y hacer presión para que más países firmen el tratado. La educación sobre las implicaciones humanitarias es vital para generar el cambio necesario hacia un futuro sin estas armas.

Mariano Quiroga: La crisis de los misiles en Cuba es un ejemplo histórico de cómo estuvimos al borde de una guerra nuclear. Hoy, ante tensiones como las entre Irán e Israel, así como las consecuencias del conflicto en Ucrania, es importante estar alertas ante las peligrosas amenazas actuales.

Carlos Umaña: Así es, hoy vivimos en realidades compartidas desiguales, donde las redes sociales personalizan el flujo de información. Esto crea burbujas informativas que dificultan la comprensión objetiva de los problemas. Las amenazas que enfrentamos son existenciales y, a medida que se debilita el orden internacional, se incrementan dichos riesgos. La política de fuerza, reforzada por las armas nucleares y la hipocresía geopolítica, amenaza con convertir las tensiones en un conflicto nuclear real, que podría surgir en minutos.

Es fundamental que trabajemos en concienciar a las personas sobre el peligro de las armas nucleares y fomentar un cambio de mentalidad hacia un enfoque pacífico y responsable en la política.

Mariano Quiroga: Es crucial ejercer el derecho al voto de manera informada, considerando el poder que tienen los líderes y sus decisiones en cuestiones bélicas.

Carlos Umaña: Exactamente, necesitamos ejercer el voto de manera responsable.

Mariano Quiroga: Te agradezco enormemente, Carlos, por compartir tu visión y ayudarnos a comprender mejor el estado del mundo y cómo podemos contribuir a un futuro pacífico. Todos tenemos un papel que desempeñar en esta lucha.

Espero que esto se ajuste a lo que necesitas.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2026/02/mientras-existan-las-armas-nucleares-existe-la-posibilidad-de-que-se-utilicen-advierte-carlos-umana/

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