La convocatoria a un encuentro este viernes entre los partidos del Socialismo Democrático y la Democracia Cristiana ha provocado una fuerte respuesta en el Frente Amplio. Este encuentro busca definir el papel que desempeñará la oposición ante el próximo gobierno de José Antonio Kast. La reunión se da tras la ruptura oficialista generada por las críticas de ciertos sectores del Partido Comunista y el propio Frente Amplio hacia el PS y el PPD por su apoyo a la Ley Naín-Retamal.
Desde el Frente Amplio, el diputado Diego Ibáñez calificó de negativa la exclusión de su partido y del PC de este evento. A su juicio, fomentar una división en la centroizquierda no favorece los intereses del progresismo frente a la amenaza que representa la ultraderecha. Ibáñez afirmó que esta fragmentación evidencia el fracaso de la coalición unificada que pretendía establecer el Presidente Gabriel Boric y criticó la falta de diálogo de los partidos tradicionales, llamándola «flojera».
En la misma línea, el jefe de bancada del Frente Amplio, Jaime Sáez, instó a los partidos del Socialismo Democrático a mantener la cohesión, advirtiendo que enfrentan un descenso en su representatividad social y popular. Sáez destacó que la búsqueda de unidad por separado refleja una necesidad de evitar la irrelevancia política ante el ascenso de nuevas fuerzas.
Por su parte, el Gobierno, mediante la ministra Camila Vallejo, intentó suavizar la situación haciendo un llamado a la unidad más allá del ejercicio del poder. La vocera subrayó que la articulación del bloque progresista es crucial para proteger los derechos adquiridos y mantener la vocación de mayoría. Sin embargo, desde el PPD, el senador Jaime Quintana criticó la inacción del Ejecutivo ante la crisis, exigiendo que La Moneda asuma un rol activo y no sea un mero espectador para frenar el quiebre. (NP-Gemini-Emol)
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