La oración por las mujeres destacó en el Santuario el 3 de febrero.

Catequesis y misa vespertina nos invitan a caminar con fe y confianza, confiando en la Virgen para presentar el dolor y la esperanza de muchas familias.

Las actividades en el Santuario continuaron el martes 3 de febrero, enfocándose en la oración por las mujeres. En la catequesis de la tarde, el obispo de Copiapó, Mons. Ricardo Morales, enfatizó que la fiesta de La Candelaria se vive como un camino compartido. “Lo hemos constatado en la procesión de las candelas y lo viviremos este domingo y lunes”, señaló. La celebración de La Candelaria implica un caminar, que se realiza con pasos, con cansancio, pausas, la compañía de otros, alegría y, en ocasiones, heridas.

Mons. Morales presentó a María como un símbolo de la fe constante, recordando que “la fe no siempre significa entenderlo todo, sino confiar. Y confiar no es cerrar los ojos, sino abrir el corazón”. Invitó a las personas a reconocer tanto los momentos brillantes como los oscuros de la vida, sin considerarlos como un abandono de Dios, resaltando que nadie camina bien en soledad y que la Iglesia continúa su paso adelante, incluso en crisis, confiando en el Señor y respetando los procesos individuales.

Memoria de las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar

Después de la novena, se llevó a cabo la misa vespertina, centrada en la historia de la hija de Jairo y la mujer hemorroísa. En su homilía, Mons. Morales recordó que ambos se acercaron a Jesús con dolor y esperanza: “Ambos se postran ante Jesús y confían”, y alentó a no perder la fe cuando todo parece incierto. Asimismo, mencionó: “En esta celebración venimos como esa mujer y como Jairo, trayendo nuestros dolores, cansancios y nombres de seres queridos, y María nos enseña a acercarnos a Jesús y confiar”.

Durante el ofertorio, varias mujeres presentaron uvas, pan y vino, además de dos ramos con 47 flores, una por cada mujer asesinada en Chile en el último año a causa de la violencia intrafamiliar. Estos ramos fueron colocados a los pies de la imagen de la Virgen como un signo de oración y recuerdo.

Es importante resaltar que durante la novena y la misa, los peregrinos tienen la oportunidad de acceder al sacramento de la reconciliación en los confesionarios ubicados en el patio, conocido como el jardín de la misericordia.

Con Información de tierramarillano.cl

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