- El calor, el humo y el almacenamiento inadecuado pueden comprometer la eficacia de los medicamentos. Por ello, es crucial extremar precauciones y evitar la automedicación en situaciones de emergencia.
Una de las preocupaciones menos evidentes, pero igualmente significativas, durante los incendios forestales que han afectado a Ñuble y Biobío, es el correcto uso y almacenamiento de los medicamentos. Los cortes de energía y las altas temperaturas crean un ambiente que podría poner en riesgo la seguridad de los fármacos.
A este respecto, Eric Acuña, bioquímico y docente de la carrera Técnico en Farmacia de Santo Tomás Puente Alto, advierte que “una conservación inadecuada reduce la eficacia de los medicamentos e incluso puede ser perjudicial para la salud, ya que el calor, humo, cenizas y el almacenamiento incorrecto pueden alterar su composición, haciendo que pierdan efectividad”.
En este sentido, el especialista aconseja almacenar los medicamentos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz, preferiblemente en envases herméticos. “Un error común es guardar el botiquín en la cocina o el baño, donde la humedad y el calor aceleran el deterioro de los fármacos”, aclara.
Otro aspecto crítico es el uso de medicamentos donados o compartidos en emergencias. “Es habitual que, ante un malestar, se ofrezcan analgésicos como ibuprofeno o aspirina. Sin embargo, siempre se debe comprobar que el envase indique claramente el principio activo y la fecha de caducidad. Además, si un medicamento se almacena en un vehículo, donde la temperatura puede superar los 30 °C, puede perder efectividad o degradarse, causando efectos adversos”, señala Acuña.
El especialista también menciona que “tanto los medicamentos sólidos (como cápsulas o comprimidos) como los semisólidos (cremas y ungüentos) son susceptibles a reacciones químicas y físicas, como oxidación, hidrólisis o proliferación de microorganismos, por lo que es fundamental considerar su origen antes de utilizarlos”.
“Si se notan cambios físicos en el medicamento, como ablandamiento, alteraciones de color o aspecto, no deben ser ingeridos, usados ni aplicados”, enfatiza el académico.
Durante las emergencias, el autocuidado es esencial. “Se hace un llamado a no automedicarse ni compartir medicamentos y, ante cualquier duda, a buscar orientación profesional. El uso responsable de los fármacos es una práctica fundamental para el autocuidado y la protección de la salud familiar”, concluye Eric Acuña, bioquímico y docente de la carrera Técnico en Farmacia de Santo Tomás Puente Alto.
Con Información de tierramarillano.cl