El regreso de las fronteras y el reto del orden.



El contexto político que enfrentamos en este comienzo de 2026 trae de vuelta la importancia de las fronteras, ya sean físicas, institucionales o digitales, un concepto que había perdido relevancia durante las últimas décadas de globalización. En medio de la transición hacia el gobierno de José Antonio Kast, Chile no se queda atrás, buscando presentarse como un referente de estas nuevas realidades globales.

Dentro del país, la formación del próximo gabinete ha generado inquietudes sobre la salud de nuestras instituciones. La nominación de la exfiscal Trinidad Steinert para el cargo de Seguridad Pública trasciende la simple lucha por cargos; plantea una cuestión esencial sobre la relación entre la autonomía de la persecución penal y los intereses políticos. Mientras el próximo gobierno aboga por una mayor profesionalización del orden, la administración saliente advierte sobre el peligro de una «doble agenda». Esta tensión inicial revela un dilema ético fundamental: la seguridad debe ser eficaz, pero también completamente transparente para evitar cualquier indicio de politización de la justicia.

El deseo de control se manifiesta claramente en la crisis migratoria. La implementación de vuelos chárter para expulsiones masivas y la reciente visita del presidente electo a las fronteras tecnificadas de Centroamérica indican que el país se dirige hacia un modelo de control riguroso. La «verja inteligente» en República Dominicana no es solo una estructura, sino un símbolo de una era que prioriza la soberanía y la seguridad ciudadana por encima de la libre circulación, exigiendo un manejo cauteloso para no caer en violaciones de derechos humanos.

A nivel internacional, la situación es alarmante. La masacre en Irán, con cifras que remontan a los momentos más oscuros de la historia reciente, sumada a la inestabilidad en Venezuela, mantiene a las potencias en un constante estado de alerta. La administración de Donald Trump, con su enfoque de máxima presión y despliegues navales, pone a prueba no solo a los regímenes autoritarios, sino también la paciencia de aliados como Canadá, que enfrenta el dilema de equilibrar su autonomía comercial con China con la supervivencia del T-MEC ante amenazas de aranceles punitivos.

Por último, la iniciativa de Francia contra el uso de redes sociales por menores resalta que las fronteras también se están estableciendo en el ámbito digital. El proyecto de Emmanuel Macron de prohibir el acceso de adolescentes a estas plataformas representa un acto de soberanía sobre la salud mental y el desarrollo cognitivo, desafiando la influencia de los algoritmos transnacionales.

Tanto Chile como el mundo se encuentran en un ciclo donde la protección se erige como el principio rector. El éxito de los gobiernos en este nuevo panorama dependerá de su capacidad para brindar el orden deseado sin sacrificar los pilares de la democracia, los derechos humanos y el respeto a los compromisos internacionales. Hoy más que nunca, la frontera define nuestra identidad y lo que estamos dispuestos a resguardar. (NP-Gemini)

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Con Información de www.nuevopoder.cl

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