El rearme del octubrismo.



Un fallo judicial del cuarto tribunal oral penal de Santiago, anticipado a lo previsto para después del 11 de marzo, reavivó el debate sobre el octubrismo. Este veredicto, relacionado con un caso en la cercanía de plaza Italia, fue claro y generó la necesidad de reflexionar sobre la destitución de una jueza que ha priorizado la criminalización de la acción policial. La fiscal Ximena Chong persiguió durante cinco años a un excarabinero, acusándolo de apremios ilegítimos, en un caso vinculado a Gustavo Gatica, quien perdió la vista tras recibir un disparo de una escopeta antidisturbios.

El fallo fue unánime, aunque uno de los votos disidentes argumentó que no se había probado de manera clara que el disparo proviniera del acusado, el excapitán Claudio Crespo. Este detalle fue suficiente para que los sectores del octubrismo se reagruparan, afirmando que “Gustavo quedó ciego por el simple hecho de participar en una manifestación” (Frente Amplio) y señalando que el reconocimiento de su lesión constituyó una falta de justicia (PC, que eligió a Gatica como diputado para el nuevo período).

Este veredicto debería haber sellado el destino del octubrismo como un juicio histórico y aún vigente en la persecución penal. El tribunal criticó la falta de rigor de la fiscal Chong, quien ha responsabilizado también al CDE y al INDH en otros casos. Sin embargo, incluso el presidente saliente reafirmó que “si se confirma que una persona le quitó los ojos a otra, no puede haber impunidad”. A pesar de tener tiempo para reconsiderar su postura, reiteró en una entrevista que si “no hay condena por eso, aumenta el desconcierto”.

Es lamentable contar con un Presidente que, aunque no se graduó de abogado, sí logró una licenciatura y no se tomó el tiempo para leer el fallo de absolución antes de emitir una opinión (la sentencia final se dará a conocer en mayo). En la página 48, se establece que, incluso sin la ley Naín Retamal, Crespo habría sido absuelto, ya que “la evidencia aportada no permite formar la convicción de que el disparo que hirió al ofendido se realizó en violación a los reglamentos, ni tampoco sustentan los cargos acusados, lo que imposibilita atribuirle a Crespo participación como autor de apremios ilegítimos”.

No se trató simplemente de otorgar impunidad bajo la ley Naín Retamal -como argumentan el PC y el FA- ni se puede hablar de reprimir “manifestaciones sociales”, a diferencia de lo que sostiene Boric. El tribunal proporciona una descripción clara del asedio de un grupo violento, que superaba en número y estaba armado con bombas molotov y otras armas, lo que representa a la entonces exaltada Primera Línea, citando videos y testimonios diversos.

La postura octubrista sostiene que el disparo (considerado justificado por el tribunal, dado que se habían intentado previamente otros medios disuasivos) no debería haber ocurrido, sugiriendo que los carabineros debieron replegarse. La respuesta del tribunal aclara que “los funcionarios no solo tienen la facultad, sino el deber de actuar para restablecer el orden público” y que los repliegues previos “fueron aprovechados para saqueos y intensificación de la violencia”.

Después de promocionar la ley Naín Retamal en el contexto de la crisis de seguridad y presentarla como parte de su legado, el propio Presidente se distanció de una normativa aprobada durante su gobierno, a la que él mismo propuso modificaciones y apoyó. No la vetó, aunque tuvo la posibilidad de hacerlo. Además, su ministra del Interior y Seguridad, Carolina Tohá, quien se suponía tenía una visión más objetiva para defender las herramientas del Estado de Derecho ante la “gigantesca crisis” (según sus palabras), también se deslindó de toda responsabilidad. Comentó que la ley “es mala y con ella este fue el resultado”, calificando la acción de Crespo como inaceptable. En consecuencia, sugiere que Carabineros debieron retirarse, ya que no contaban con los medios para contener a los llamados “manifestantes”, que, como Gatica, podían agredir a Carabineros pero jamás ser controlados. “El video 811 muestra cómo lanzó objetos contundentes a los funcionarios momentos antes de su lesión, y el video 812 señala que, al resultar herido, tenía una piedra en su mano derecha” (pág.49).

La frustración de Tohá hacia sus aliados de coalición -a quienes acusó de desleales e irresponsables- no surgió por haber vuelto a criminalizar la acción de las fuerzas de seguridad, lo que nos ha llevado a ser el país más atemorizado del mundo, sino por no criticar a la oposición, señalándola a ella como responsable de la ley en lugar de apuntar hacia el gobierno.

Tohá criticó al frentamplismo y al PC por no aprender de la historia, pero tanto ella como Boric, que se supone ha aprendido al “habitar” el cargo, parecen no haber aprendido nada. La extrema izquierda y el Socialismo Democrático se agrupan nuevamente para revitalizar el octubrismo. Estamos advertidos sobre lo que puede venir a continuación. (El Líbero)

Pilar Molina

Con Información de www.nuevopoder.cl

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