El primer gabinete de Luis Larraín | Nuevo Poder



El primer gabinete no solo resalta el potencial técnico y político de un nuevo gobierno, sino que también envía señales al país. Su composición y equilibrio reflejan la esencia que el Presidente entrante desea imprimir en su gestión.

La forma en que se han revelado los nombres de los integrantes ha alimentado especulaciones sobre la inconformidad de algunos partidos que respaldaron a Kast, así como comentarios de la izquierda que, no obstante, deben tomarse con cautela, respecto a la idoneidad o exceso de ciertos ministros.

José Antonio Kast parece no estar demasiado afectado por el nerviosismo de los políticos. A pesar de las reservas de algunos, Kast ganó las elecciones con una propuesta radicalmente distinta a las que Chile ha visto en períodos anteriores, las cuales a menudo terminaban en derrota para sus adversarios. Como diría Einstein: “No esperes resultados distintos si haces lo mismo de siempre”.

El gobierno de Kast debe, por tanto, diferenciarse de los anteriores para alcanzar sus metas. Sin embargo, esto implica ciertos límites y requisitos. Primero, los ministros deben ser de un alto nivel, y no hay base para dudar de ello.

Segundo, y parece ser de gran importancia para Kast, estos ministros deben mostrar total lealtad al Presidente de la República. Uno de los problemas de los gobiernos recientes ha sido la tendencia de políticos y ministros a desviar su atención hacia intereses personales en vez de enfocarse en la misión que se les ha encomendado. Esto es natural en el ámbito político, pero no debe convertirse en lo que he denominado «Pymes políticas”, donde las autoridades buscan beneficios partidarios y acumulación de poder personal, más que cumplir con los objetivos gubernamentales.

Para lograr que esto funcione, es fundamental que el diseño del gobierno contemple una presencia pública activa del Presidente. Este debe convertirse en la imagen activa del gobierno. Así parece estar estructurándose desde el segundo piso y la Secom. La popularidad de un Presidente que actúa, que resuelve problemas rápidamente y muestra disposición para abordar otros, puede borrar muchas críticas, tanto de la oposición como de los aliados. La ciudadanía no demanda políticos complacidos, sino ciudadanos satisfechos. El orden público será crucial.

El equipo de Kast parece optimista sobre la eficacia de su estrategia. Sin embargo, en política, la dirección del viento puede cambiar con facilidad, y el “leverage” actual de Kast frente a otros políticos podría disminuir. En este contexto, la flexibilidad táctica de Kast será puesta a prueba. (La Tercera)

Luis Larraín

Presidente del Consejo Asesor Libertad y Desarrollo

Con Información de www.nuevopoder.cl

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