El 80% de los empleados rechaza la idea de una “guerra generacional” en el lugar de trabajo.

  • El estudio indica que las principales tensiones intergeneracionales no son de naturaleza ética ni de compromiso, sino operativas, relacionadas con el uso de herramientas digitales, estilos de comunicación y diseño de procesos.

A lo largo de los años, la coexistencia laboral entre diferentes generaciones ha sido presentada como un constante foco de conflicto en las organizaciones. Sin embargo, un reciente estudio de Defontana revela una realidad muy diferente: lejos de una “guerra generacional”, la convivencia entre personas de diversas edades es predominantemente colaborativa, respetuosa y productiva.

De acuerdo con el Estudio Intergeneracional Defontana 2026, que abarcó a 542 trabajadores en empresas con presencia multigeneracional en Chile y Perú, el 80% de los encuestados afirma que la colaboración entre generaciones es fluida y productiva. Además, el 89% percibe un respeto mutuo entre individuos de distintas edades y el 83% observa un aprendizaje compartido en su trabajo diario, cifras que contradicen la narrativa de conflicto perpetuo que suele dominar las discusiones sobre el entorno laboral.

“Estos datos evidencian que la convivencia intergeneracional en las empresas no es un problema en sí mismo. La mayoría de los equipos colaboran con fluidez y alto nivel de respeto; el verdadero desafío radica en cómo las organizaciones estructuran sus procesos y establecen reglas claras para facilitar la interacción entre equipos diversos,” explica Macarena Molina, Product Manager de Gestión de Personas en Defontana.

Los resultados también muestran que, cuando surgen tensiones, estas no están relacionadas con valores, ética laboral o falta de compromiso, sino con aspectos prácticos de la operación diaria. Entre las fricciones más comunes se incluyen el uso de herramientas digitales (46%), los estilos de comunicación (33%) y la resistencia al cambio (31%), seguidos por diferencias en la forma de dar y recibir feedback (18%) y en los tiempos de respuesta ante situaciones críticas (17%).

“Los conflictos intergeneracionales no se originan en valores, sino en cuestiones operativas: el uso de la tecnología, la comunicación y la organización de los procesos. No se trata de edad, sino de gestión y trayectorias laborales diferentes que influyen en cómo las personas han aprendido a trabajar,” añade Macarena Molina.

Lejos de ser un obstáculo, la diversidad generacional se presenta como un activo estratégico para las empresas. El 64% de los encuestados identifica el aprendizaje y la transferencia de conocimientos como el principal beneficio de los equipos multigeneracionales, seguido por la diversidad de ideas (51%) y la innovación y creatividad (20%). Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio desafía estereotipos ampliamente difundidos: los trabajadores mayores valoran la innovación en equipos diversos más que los más jóvenes, lo que demuestra que la creatividad no está definida por la edad, sino por la interacción de diferentes perspectivas.

El estudio también revela una notable discrepancia en cómo las personas evalúan su propia generación en comparación con las demás. En general, los trabajadores tienden a ser más indulgentes con su grupo etario, pero mucho más críticos con generaciones mayores o menores. Este sesgo de percepción contribuye a reforzar estereotipos y dificulta la cohesión de los equipos, no por diferencias reales en prestación, sino por prejuicios construidos.

“Frecuentemente atribuimos los problemas a la edad o a la generación, cuando en realidad se trata de sesgos de percepción. Manejar equipos diversos requiere datos, no etiquetas,” comenta la profesional.

En el ámbito tecnológico, los resultados desmantelan otro mito común en el entorno laboral. Aunque un 53% de los encuestados cree que las generaciones mayores tienen dificultades para adaptarse a nuevas herramientas, cuando se interroga a estos mismos grupos, la autoevaluación negativa disminuye notablemente. Paralelamente, el 68% rechaza la idea de que las generaciones más jóvenes tengan problemas de adaptación digital. El diagnóstico es claro: la brecha digital no es generacional, sino operativa, y está directamente relacionada con la manera en que las empresas implementan tecnología, diseñan procesos y manejan el cambio.

“No existen generaciones digitales y analógicas, sino distintos ritmos, estilos de aprendizaje y necesidades de apoyo. Cuando los procesos están bien estructurados y se acompaña adecuadamente la adopción de tecnología, todas las generaciones pueden adaptarse,” concluye Molina.

Los hallazgos del estudio ofrecen un mensaje claro para líderes, gerentes y áreas de recursos humanos. La convivencia intergeneracional no es un problema a resolver, sino un activo a potenciar. Reducir fricciones no implica etiquetar generaciones, sino diseñar procesos más efectivos, establecer reglas claras de comunicación y crear herramientas que se ajusten a distintos estilos de trabajo. En un escenario en el que la productividad, la innovación y la retención de talento son desafíos críticos, gestionar adecuadamente la diversidad generacional se convierte en una ventaja competitiva tangible para las empresas.

RECUADRO | Principales hallazgos del Estudio Intergeneracional

  • 80% de los trabajadores afirma que la colaboración entre generaciones es fluida y productiva en su organización.
  • 89% percibe respeto entre individuos de diferentes edades en el entorno laboral.
  • 83% observa aprendizaje mutuo entre generaciones en el trabajo cotidiano.
  • Las principales tensiones no son valóricas ni de compromiso, sino operativas:
    • Uso de herramientas digitales: 46%
    • Estilos de comunicación: 33%
    • Resistencia al cambio: 31%
  • 64% identifica el aprendizaje y la transferencia de conocimiento como el principal beneficio de los equipos multigeneracionales.
  • 51% señala la diversidad de ideas como un factor clave para mejorar la toma de decisiones.
  • Dato que desafía estereotipos:
    • 32% de los Boomers vincula equipos diversos con mayor innovación y creatividad, en comparación con un 11% en Gen Z.
  • Se evidencia una brecha de percepción generacional:
    • Las personas tienden a ser más comprensivas con su propia generación y más críticas con las demás, lo que refuerza estereotipos y dificulta la cohesión de equipos.
  • La brecha digital no es generacional, es operacional:
    • 53% cree que a las generaciones mayores les cuesta adaptarse a la tecnología, pero la autoevaluación negativa de estos grupos es significativamente menor.
  • 68% rechaza que las generaciones más jóvenes tengan dificultades para adaptarse digitalmente.

Con Información de tierramarillano.cl

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