El Banco Mundial ha mantenido sus proyecciones de crecimiento para la economía chilena, esperando un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2,2% para este año y de 2,1% para 2027. Según el informe Global Economic Prospect, estas cifras reflejan un crecimiento casi al nivel potencial del país, aunque con un enfoque más conservador que el del Banco Central de Chile, que ha estimado un rango de crecimiento más optimista en su último Informe de Política Monetaria.
A pesar de no haber ajustado sus pronósticos, el informe se presenta en un contexto favorable para la economía local. Con la próxima llegada de José Antonio Kast al poder en marzo, se suman indicadores positivos como los altos precios del cobre, que superan los US$ 6 por libra, una inflación controlada dentro de los límites establecidos y una disminución de la pobreza según la última encuesta Casen. Además, el mercado financiero ha mostrado un comportamiento optimista, evidenciado en el récord histórico de la bolsa y la baja del dólar.
En comparación regional, Chile crecerá ligeramente por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, que se estima en un 2,3% para este año. El Banco Mundial advirtió que factores como tensiones comerciales globales y la debilidad en la demanda interna en algunos países podrían mitigar los beneficios de la reducción de las tasas de interés. Sin embargo, se prevé una recuperación gradual del consumo privado a medida que la política monetaria se acerque a un rango neutral.
A nivel mundial, el informe señala una mayor resiliencia de lo que se esperaba frente a la incertidumbre, previendo un crecimiento global del 2,6% para 2026. El organismo destacó el sólido rendimiento de Estados Unidos como impulsor de esta estabilidad, aunque advirtió que esta década podría ser la de menor crecimiento desde la década de 1960. Además, el economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, expresó su preocupación por los niveles récord de deuda pública y privada a nivel global.
Por último, el organismo hizo un llamado urgente a las economías en desarrollo para que restablezcan su credibilidad fiscal. Con la deuda pública alcanzando niveles máximos en los últimos cincuenta años, el Banco Mundial enfatizó que la implementación de reglas fiscales claras y un compromiso político firme son esenciales para estabilizar las economías ante futuros choques externos, en un contexto donde la brecha de ingresos entre países ricos y pobres persiste sin resolución. (NP-Gemini-La Tercera Agencias)
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