El principal desafío de América Latina en el ámbito de la defensa no radica hoy en el presupuesto, la tecnología ni en la doctrina: es un reto intelectual. Desde hace más de un siglo, ningún país de la región ha enfrentado una guerra convencional de alta intensidad contra un vecino que haya requerido movilizar a la nación, a todas sus fuerzas armadas y a su industria para combatir y prevalecer. En términos generales, sus Altos Mandos no están preparados para manejar el colapso. Nunca lo han hecho. Durante más de cincuenta años, han sobrevivido sin confrontar una amenaza militar creíble y directa. Esto los ha vuelto rígidos para interpretar el momento histórico.
El imprescindible retorno del carro de combate a América Latina: El regreso del Rey Tanque.
Previous Post