En ciertos momentos, como ocurre con la incorporación de nuevos sistemas y equipos que actualizarán las capacidades militares del Ejército de Tierra, puede parecer que la estructura terrestre de las Fuerzas Armadas españolas avanza más lentamente que otras en su imprescindible proceso de renovación y potenciación. Sin embargo, esta afirmación no es exacta. Al realizar un análisis detallado de la evolución de las últimas décadas, tras la implementación de distintos programas de modernización que, en gran medida, no se pudieron culminar, se puede afirmar que el Ejército de Tierra es, en la actualidad, mucho más efectivo, capaz y potente que nunca, gracias a la adquisición de nuevas armas y a modificaciones estructurales.