Durante el reinado de Felipe II y su hijo, nunca hubo tanto dinero en España, ni presupuestos militares tan elevados. Toneladas de plata llegaban de Potosí y oro del Caribe. Ningún otro imperio en la historia logró obtener tanta riqueza de sus colonias. Sin embargo, en medio de este aparente flujo de riqueza, España enfrentó 4 bancarrotas. El país se empobreció, los precios se dispararon, excluyendo a nuestra industria del mercado y condenando a gran parte de la población a la miseria. Aunque el Gobierno continuó invirtiendo, el rédito no permanecía en nuestras fronteras. Martín de Azpilicueta fue quien observó que, a medida que aumenta la cantidad de dinero, oro o plata en un país, por encima de lo que crece su productividad, los precios tienden a aumentar, pero eso no implica un aumento en la riqueza. El impacto es aún más negativo: empobrece al país, reduce nuestra competitividad y resulta en menor productividad, pérdida de talento y desencanto.
El dinero tiene poco valor y a menudo causa complicaciones. ¿Cómo se refleja esto en el ámbito de la Defensa?
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