En 2020, el ingeniero de software húngaro y neurocientífico Viktor Tóth realizó un experimento fascinante. Utilizando un sistema experimental básico que incluía una gran bola de poliestireno, un monitor curvo y una pequeña aceitera que dispensa agua azucarada, Tóth logró enseñar a una rata a jugar el clásico videojuego Doom II de 1994.
Los movimientos de la rata se tradujeron en rotaciones de la bola, lo que a su vez se convirtió en movimientos dentro del icónico juego de disparos en primera persona. El agua azucarada servía como recompensa cada vez que la rata lograba un objetivo, como caminar por un pasillo.
Cinco años después, el sistema de Tóth ha recibido una actualización importante, proporcionando a las intrépidas ratas cazadoras de demonios un nivel de inmersión completamente renovado. Esto se debe en gran parte a una pequeña pantalla AMOLED plegable que abarca 180 grados de visión de la rata, junto con una serie de piezas impresas en 3D personalizadas.
Una imagen compartida por Tóth y sus colaboradores —el ingeniero eléctrico Sándor Makra y el estudiante Ákos Blaschek— en la página web del proyecto, muestra a una rata negra y blanca acurrucada sobre la bola, mientras observa una pantalla similar a unas gafas VR que se adapta a la mayoría de su cabeza, “maximizando la inmersión sin obstruir el espacio de los bigotes”.
Lo más interesante es que el sistema V2 ahora permite a las ratas disparar a los demonios en el videojuego gracias a una “palanca manual personalizada” que los roedores pueden accionar “con sus patas para disparar”.
Tras la importante mejora, las ratas “aprendieron a navegar exitosamente el entorno virtual y activar el mecanismo de disparo”, según la página del proyecto. “La habituación tomó aproximadamente dos semanas por rata”.
Para simular el impacto de la rata contra las paredes en el videojuego, el equipo instaló dos pequeños boquillas de aire para proporcionar “rafagas de aire dirigidas a demanda”.
Si te preguntas por qué están haciendo todo esto, la verdad es que no hay una respuesta clara. No se trata de un experimento avanzado de interfaz cerebro-computadora (BCI) que implique escanear las ondas cerebrales de la rata.
“La idea surgió prácticamente de la nada,” dijo Tóth en 2021 a Futurism. “Solo pensé, ‘¿Por qué no?’”.
Sin embargo, argumentó que el experimento es “muy relevante” para las BCIs, un campo en el que está “tratando de incursionar a largo plazo”.
En cuanto a por qué eligió específicamente Doom II, Tóth comentó que el juego tiene un “mapa muy fácil de editar” que se puede modificar para que las ratas puedan enfrentarse a él.
Por ahora, reconoce que las ratas aún tienen mucho que aprender antes de poder afrontar la campaña para un jugador del juego.
“Si bien no se completó el entrenamiento avanzado debido a limitaciones de tiempo, los datos iniciales mostraron un compromiso prometedor con el sistema,” señala la página web.
No obstante, las ratas pueden necesitar un descanso de vez en cuando, ya que “el impacto de la exposición prolongada a la realidad virtual en el bienestar de las ratas necesita más investigación”.
Más sobre el experimento: Científico que entrenó a ratas para jugar “Doom II” dice que podría comenzar un canal de Twitch.
Con información de https://futurism.com/future-society/rats-trained-shoot-demons-doom