Una análisis psicosocial del electorado de Parisi: el dolor no expresado

Introducción: Más Allá del «Voto Rabia»

La reciente elección presidencial chilena de 2025, en la que Franco Parisi obtuvo cerca del 20% de los votos, llevó a la política convencional a recurrir a términos como «populismo digital», «voto bronca» y «antisistema». Sin embargo, encasillar este fenómeno en eslóganes simplistas es desestimar su complejidad, construida a lo largo de más de dos décadas. Para entenderlo, es esencial apartarse del análisis político tradicional y adentrarse en la psicología del apego, el trauma relacional y la sociología de las emociones colectivas. El electorado de Parisi no es mera casualidad; representa una manifestación de un lazo roto entre una parte de la ciudadanía y el sistema político y sus instituciones.

1. El Apego Evitativo: Cuando el Estado es una Figura Parental No Confiable

La teoría del apego de John Bowlby sugiere que los niños desarrollan sus vínculos basándose en la fiabilidad de sus cuidadores. En el ámbito colectivo, el Estado y la clase política actúan como figuras de apego en un contexto más amplio. El perfil del votante de Parisi, identificado desde 2002 por el PNUD, revela una «orientación fuerte hacia la autonomía personal» y una «baja confianza institucional». Esto no es arbitrario, sino el reflejo de un apego evitativo a nivel social. Durante años, este sector ha visto al Estado como una entidad que «llega tarde», que promete pero no cumple. La sensación de que «el sistema no cumple su parte del trato» (Araujo y Martuccelli, 2012) se asemeja a la queja de un hijo frente a un padre negligente.

En lugar de buscar una mayor cercanía, la respuesta ha sido desarrollar una autonomía firme como mecanismo de defensa. Su alejamiento de la esfera pública—su negativa a participar en elecciones—es análogo a la estrategia de un niño que deja de llorar, consciente de que nadie vendrá a consolarlo. Su rechazo a definirse en el eje izquierda-derecha (el famoso «5» que indica distancia) es una forma de evitar un vínculo emocional con un sistema que ha sido fuente de constantes decepciones.

2. El Trauma Relacional Sistémico: La Herida de la Desigualdad Moral

Las teorías del trauma de Franz Ruppert y Bessel van der Kolk ayudan a entender esta herida. No se trata de un trauma súbito sino de un trauma acumulativo y crónico en el desarrollo relacional. Ruppert describiría este trauma como una crisis de identidad y abandono. La modernización prometió movilidad y progreso a cambio de esfuerzo, pero para este grupo, el resultado ha sido «incertidumbre económica» y la sensación de «estar excluidos de los beneficios». El informe del PNUD de 2017 lo clasifica como «experiencia moral»: trato desigual, discrecionalidad y humillación diaria, que constituyen la esencia del trauma: la violación sistemática de la confianza básica.

Van der Kolk explicaría cómo este trauma se manifiesta:

· Hipervigilancia: Una «sospecha institucional persistente», que implica estar constantemente alerta, escaneando el entorno en busca de nuevas arbitrariedades.

· Disociación: La falta de participación electoral era una forma de desconexión colectiva de una esfera política dolorosa. La votación obligatoria de 2025 les obligó a confrontar su malestar, revelando un síntoma latente.

· Búsqueda de una Solución Somática: Sus demandas son visceralmente morales, no ideológicas: «respeto, reciprocidad mínima, honestidad básica. ‘Que cumplan lo que prometen’, ‘que no roben’». Son exigencias de individuos traicionados en lo más elemental.

3. Parisi como Objeto Relacional y el Ecosistema de Reconocimiento

Desde una perspectiva psicoanalítica relacional, la política se configura como un espacio para construir vínculos. El sistema tradicional fracasó en establecer un vínculo de reconocimiento con este grupo. La «incomodidad estética» de la élite ante sus códigos es un síntoma de este fracaso.

En este vacío, Parisi no es un candidato ideológico, sino un objeto relacional transicional. Su ecosistema incluye transmisiones en vivo y comunidades de WhatsApp, que funcionan como un espacio donde su subjetividad se siente visibilizada y validada. La palabra «duopolio» describe su experiencia moral, no solo una estructura partidaria. Parisi les ofrece el reconocimiento que el sistema les ha negado, tomándolos en serio.

4. La Pedagogía de la Crueldad y el Mundo de la Vida (Segato)

Rita Segato proporciona una crítica al poder. La descalificación del voto por Parisi como «irracional» es un elemento de una pedagogía de la crueldad. La élite, en lugar de intentar entender su mundo, lo patologiza y desestima, acentuando así la herida original.

Segato diferencia entre el «Mundo del Sistema», que es abstracto y burocrático, y el «Mundo de la Vida», que es comunitario y se basa en la confianza. El electorado de Parisi se sitúa en este último, donde sus sociabilidades se construyen a través de «grupos de WhatsApp, redes laborales informales, chats de delivery». Parisi triunfa al traducir las demandas del «Mundo de la Vida» al espacio político, sin forzarlos a adoptar los códigos abstractos de un «Mundo del Sistema» que los ha excluido.

5. Los Órdenes Quebrados del Sistema Político (Hellinger)

Tomando prestados los conceptos de Bert Hellinger sobre constelaciones familiares, podemos decir que el sistema político chileno presenta órdenes fracturados.

· Pertenencia: Este electorado no siente que pertenezca al sistema político. Son considerados excluidos e invisibles.

· Equilibrio entre Dar y Recibir: Existe una percepción de desequilibrio. Ellos «dieron» (estudio, trabajo, endeudamiento), pero el sistema no «reciprocó» (con estabilidad, respeto). El resentimiento es la consecuencia lógica.

· Jerarquía de la Experiencia: El voto por Parisi busca instaurar un nuevo orden, donde la lealtad se dirige no hacia los partidos, sino hacia la experiencia vivida y la comunidad que la comparte. En la constelación familiar de la nación, exigen reconocimiento y un espacio digno.

Conclusión: La Identidad es la Distancia

El 20% de votos para Parisi no es ruido dentro del sistema. Es una voz que expresa un trauma psicosocial silenciado; una manifestación de un patrón de apego evitativo y una respuesta a un trauma relacional crónico. Es una demanda de reconocimiento de un «Mundo de la Vida» ignorado y una exigencia de restitución ante un orden roto.

Su identidad política no se define por una ideología, sino por la distancia. No representa al «centro», sino al «afuera». Seguir llamándolo «sorpresa» o «voto protesta» es la forma más refinada de ignorar la profunda herida relacional que atraviesa la democracia chilena. Este fenómeno exige menos encuestas y más escucha terapéutica hacia la nación.

Humberto del Pozo López es Magíster en Psicología (UNAM) y Magíster en Economía (UCL)

Con Información de desenfoque.cl

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