Doce policías fallecieron y cuatro resultaron heridos en un ataque con dron contra un helicóptero Black Hawk HU60 en Colombia.
La aeronave, que pertenece a la Dirección de Antinarcóticos, fue derribada por la guerrilla mientras sobrevolaba la vereda Los Toros, en Amalfi, Antioquia. El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, informó que los uniformados proporcionaban protección a las unidades que erradicaban cultivos de coca en la zona.
Más tarde, a las 14:50 horas (hora local), un camión bomba estalló en Cali, frente a la Base Aérea Marcos Fide Suárez. El atentado dejó seis civiles muertos —que se trasladaban en motocicleta— y 70 heridos. Las instalaciones militares no sufrieron daños, y uno de los atacantes fue detenido por transeúntes.
Todo indica que la columna Jaime Martínez de las Farc-Ep es la responsable, una de las cuatro disidencias que surgieron tras la desmovilización del grupo fundado por Manuel Marulanda.
Referente al ataque en Amalfi, fuentes de inteligencia señalaron que el Frente 36 de las Farc-Ep, presente en la zona, primero lanzó tatucos —cilindros cargados de explosivos— contra los policías que erradicaban cultivos de coca. Tras el ataque, se solicitó apoyo aéreo y, cuando apareció el Black Hawk, se disparó al rotor de cola con un dron.
A pesar de que los ataques con drones por parte de grupos criminales son comunes, la legislación colombiana impide que las Fuerzas Militares y la Policía Nacional usen el mismo tipo de armamento para contrarrestarlos, reservando su uso únicamente para tareas de vigilancia.
“Extiendo mis más sinceras condolencias a las familias de los fallecidos y mi solidaridad a los heridos y sus seres queridos en este difícil momento. Desde nuestra Embajada, rendimos homenaje a su valentía y servicio al país y reiteramos nuestro firme apoyo a la Fuerza Pública de Colombia en su lucha por la seguridad, la legalidad y la paz. Su sacrificio nunca será olvidado”, expresó el embajador estadounidense en Bogotá, John McNamara.
El presidente Gustavo Petro atribuyó la serie de atentados a la denominada Junta del narcotráfico, una supuesta organización criminal global que controlaría las guerrillas y al Clan del Golfo. Sin embargo, el director de la Policía Nacional, general Triana, reconoció que no hay información que confirme la existencia de dicha Junta. A pesar de ello, Petro sigue presentándola como la estructura que dirige el negocio del narcotráfico, incluso llegándola a responsabilizar en ocasiones del magnicidio de Miguel Uribe.
Durante un Consejo de Seguridad en Cali, Petro anunció su intención de declarar organizaciones terroristas al Clan del Golfo, las Farc-Ep y la Nueva Marquetalia, con el propósito de perseguirlas a nivel internacional. No obstante, Estados Unidos ya tenía en su lista a las dos últimas, lo que hace que la medida del mandatario se considere redundante.
El presidente también indicó que implementará nuevas acciones: “profundizar un conjunto de medidas por decreto para erradicar la producción de cocaína y dificultar su exportación desde el litoral Pacífico”.
Es importante mencionar que Petro ha manifestado que el gobierno de Nicolás Maduro no constituye el llamado cártel de los Soles, en contraposición a la postura de la Casa Blanca, y minimiza el papel de Venezuela y el Caribe como rutas de exportación de cocaína.
Con Información de www.lanacion.cl