Andrés Kogan Valderrama, Sociólogo, Diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable, Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea
En el contexto del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, se destaca que la masculinidad tradicional es un factor de riesgo significativo. Esta masculinidad no solo contribuye a una mayor tasa de suicidio en hombres (cuatro veces más que en mujeres), sino también a la forma violenta en que muchos de ellos eligen quitarse la vida.
Los métodos que utilizan los hombres para suicidarse suelen ser más violentos, incluidos el ahorcamiento, el uso de armas de fuego y saltos desde alturas. En contraste, las mujeres tienden a optar por métodos menos brutales, como sobredosis y cortes.
Además, los hombres ejecutan sus suicidios de manera más pública y efectiva, lo que resalta la necesidad de reflexionar sobre las razones detrás de esta violencia acumulada.
Este fenómeno trágico ha sido poco discutido en el ámbito de la prevención del suicidio. Frecuentemente se aborda desde una perspectiva psicologizante o biopsiquiátrica, sin considerar un análisis político e histórico adecuado.
Es importante reconocer que los suicidios masculinos están relacionados con un ideal de fortaleza y autosuficiencia, que desincentiva la búsqueda de ayuda, llevando a desenlaces violentos.
La negación de nuestra propia vulnerabilidad ha sido una tragedia que también oscurece nuestra historia como seres humanos, dependientes desde el nacimiento. Esta vulnerabilidad es evidente en nuestros hijos, aunque muchos hombres prefieren no reconocerla.
Por ello, es vital que como padres nos conectemos con esta vulnerabilidad y eduquemos a nuestros hijos con empatía y aceptación, alejándonos de los modelos patriarcales que refuerzan la autosuficiencia y la dureza.
Desmantelar estas nociones rígidas de masculinidad es imprescindible. Necesitamos crear espacios donde los hombres puedan expresar su vulnerabilidad sin temor a ser juzgados. Al aceptar que la verdadera fortaleza radica en la capacidad de pedir ayuda, podemos reducir las tasas de suicidio y construir sociedades más justas y compasivas.
En este Día Mundial para la Prevención del Suicidio, es crucial abrazar la vulnerabilidad como una virtud, honrando las vidas perdidas y trabajando para prevenir futuras tragedias. El cambio inicia con conversaciones honestas, gestos de apoyo y el rechazo consciente de los mandatos de violencia del pasado.
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