Por Víctor Gómez L.
En pocos días —incluso en solo horas—, y a más de un mes de las elecciones presidenciales y parlamentarias, Jeannette Jara ha tenido que lidiar con gestos poco solidarios por parte de aliados políticos que, en teoría, deberían estar apoyando su candidatura.
Primero, en una cadena nacional, el presidente Gabriel Boric criticó —sin mencionar su nombre— a José Antonio Kast por su propuesto recorte de 6 mil millones de dólares en el gasto público, destacando las repercusiones que esto tendría sobre los derechos sociales. De este modo, el presidente desvió la atención hacia su propia candidata, Jeannette Jara, relegándola del debate público en plena campaña presidencial.
Las controversias entre el jefe de Estado y el candidato de ultraderecha dominaron la agenda durante varios días, colocando a la candidata oficialista en un segundo plano. Jara reaccionó ante esta disputa protagonizada por otros dos actores políticos. Muchos interpretaron esta situación como un intento del presidente Boric por posicionarse como un futuro líder de la oposición y, posiblemente, como candidato presidencial en 2029, sugiriendo implícitamente que la elección ya estaba perdida y que, con Jara derrotada, no habría manera de proyectar el legado político de su gobierno.
Por otro lado, desde la Paris School of International Affairs de Sciences Po, Carolina Tohá —la candidata derrotada en las primarias oficialistas— lanzó un ataque político directo a sus aliados del FA y PC. En la izquierda existen tensiones: hay quienes se muestran reacios a la policía y al orden público, expresó la exministra del Interior y Seguridad Pública.
Sus declaraciones surgieron en un momento en que la seguridad se ha convertido en el tema central del debate presidencial, siendo la principal preocupación de los ciudadanos según políticos, analistas y encuestas. La crítica de Tohá impactó directamente la campaña de Jara, quien, aunque incluyó la seguridad en su programa, se vio obligada a responder a su excolega. Además, sus palabras reavivaron tensiones con sus propios socios del socialismo democrático (PPD y PS), quienes se han unido a su comando presidencial de manera poco entusiasta.
La misma jornada, el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, declaró en el Foro Económico de El Mercurio que el empleo ha sido una de las principales deudas del actual gobierno. Esta afirmación parece ignorar, o simplemente no tener en cuenta, que Jeannette Jara fue ministra del Trabajo de ese mismo gobierno.
El comentario del ministro, quien es parte del Frente Amplio, golpeó a su candidata presidencial y a su programa económico, justo en un momento en que las cifras del INE indican que la tasa de desocupación nacional se eleva al 8,6%, alcanzando un 9,3% entre las mujeres. Este mensaje dejó la puerta abierta para que Kast, Matthei y Kaiser aprovecharan la situación.
En cuestión de días, e incluso horas, Boric, Tohá y Grau ignoraron el manual más elemental de cualquier campaña electoral: que toda declaración o gesto de los actores políticos impacta en las candidaturas en competencia, en este caso, la de Jeannette Jara.
Paradójicamente, aquellos que deberían ser sus principales promotores son, por razones que solo ellos parecen entender, los que menos apoyan a su propia candidata. No me ayuden tanto, compadres…
Con Información de desenfoque.cl